sábado, 31 de octubre de 2009

Julio Zachrisson, artista panameño homenajeado en Madrid






Julia Sáez-Angulo


El arte panameño se ha canalizado, casi exclusivamente a través del grabado, señaló el desparecido crítico y poeta Príncipe de Asturias, José Hierro. El artista Julio Augusto Zachrisson (Panamá, 1930) hace honor a este aserto con una obra extensa en el campo de la estampación sobre papel, así como en sus numerosas pinturas y dibujos. El artista ha sido recientemente objeto de un gran homenaje por la Universidad a Distancia en Madrid UDIMA, la Embajada de Panamá, Artes y Artistas y la Galería Gaudí.

Tomás Paredes, presidente de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, calificó a Zachrisson de “barroco maravilloso” y con su prosa de poeta lo denominó: “pétalo de azúcar caribeña, diamela de son y geometría, fiesta de ritmo y falenas Mientras amusga la vista para distinguir la alquimia de los sueños, segismundea. Personaje de sed y calentura, dulce como la fruta dulce madura y distinto como la soledad. Crepita sin arder y echa raíces en el viento. Irónico, zumbón, fieramente humano, danza en el filo de la oscuridad y camina, en secreto, por el jazmín inocente de la ternura”.

Julio Zachrisson está casado con Marisé Torrente y ambos constituyen una pareja singular en el circuito de la cultura y las artes madrileñas. El artista tiene su estudio en torno a la plaza de toros Monumental de las Ventas, donde se le ve rodeado de sus personajes de pigmento, lienzo y papel, que acogen una iconografía surrealista muy particular, no exenta de cierta estética y sabor latinoamericanos.

Las parejas de enamorados se conocen, estrechan, dialogan y se abrazan sobre el soporte artístico a la vista del espectador, que se convierte de pronto en un mirón asombrado ante un lenguaje muy particular y gozoso, con un cromatismo encendido y dinamizador de las retinas. En la exposición del homenaje se reunieron las obras fechadas entre 1970 y 2003, una retrospectiva elocuente del trabajo artístico de Zachrisson.
Indigenismo y pinturas precolombinas


El embajador de Panamá en España, Miguel Ángel Cañizales Mendoza, ha señalado de Zachrisson, que estudió buena parte de su formación académica en México y que ha hundido sus raíces figurativas en “el indigenismo y las pinturas precolombinas”, que el artista “es profeta en su tierra, donde ha sido condecorado con la Orden Vasco Núñez de Balboa en el Grado de Gan oficial y la Orden Belisario Porras, en el grado de Gan Comendador, que es la más alta distinción otorgada a un panameño.”

La obra de Julio Zachrisson no puede faltar en una buena colección de arte latinoamericano. No olvidemos que las subastas neoyorquinas reservan días especiales para la venta de obras de los artistas nacidos desde México a la Patagonia. El pintor panameño tiene una trayectoria acrisolada, con una iconografía propia que lo alinea entre los grandes latinoamericanos del surrealismo como el chileno Roberto Matta. Su pintura, a veces inquietante, nos habla de la condición humana, de la vida, de sus emociones, sus conflictos y la muerte. Sus dibujos al carbón, presentados en la muestra del homenaje tienen cierta evocación goyesca.


viernes, 30 de octubre de 2009

Tres libros sobre el poder de la Masonería en España



Julia Sáez-Angulo


Tres libros sobre el poder de la masonería se han publicado en la editorial Libros Libres: “La masonería en el Gobierno de España” de Vicente Alejandro Guillamón, con el rótulo de “la masonería al asalto del poder”; “Yo fui masón”, de Maurice Cailbet, “un testimonio desde dentro” y “El secreto masónico desvelado”. El tema resulta de interés general en los últimos años, cuando circulan noticias y rumores sobre la pertenencia de unos miembros u otros miembros del Gobierno o el Parlamento a la institución masónica.

El libro de “Los masones en el Gobierno de España” explica la verdadera naturaleza de la masonería, sus orígenes políticos y conspirativos al servicio de la Corona británica y su posterior apropiación del Imperio napoleónico. La implantación en España de la masonería , una fraternidad peculiar con claros intereses paticulares, se produjo durante la Guerra de la Independencia en 1808 y su rápida propagación se debió a que su poder conspirativo que llevaba al asalto del Poder. En los países de América Latina también tuvo peso la masonería y, de hecho, algunos de los alzamientos militares y banderas incluyeron símbolos masónicos.

“Los masones en el Gobierno de España” explica la situación de la masonería en la actualidad y su actitud que lleva a la expansión del laicismo, el sectarismo de centros de poder y cierto enfrentamiento de grupos españoles. Su autor, Vicente Alejandro Guillamón es colaborador habitual de distintos medios de comunicación españoles.

El historiador Ricardo de la Cierva escribió en su día otro libro La masonería invisible. Una investigación en Internet sobre la masonería moderna (2002), que tuvo cierta repercusión mediática y crítica. En el siglo XIX la masonería en España tuvo relevancia para el posicionamiento real o no en el ejército. El general Prim, que fue primer ministro de la Monarquía, llegó a tener el grado 33, que es el máximo de la Masonería.
Distintas obediencias y proselistitas del laicismo



Distintas obediencias dan cobijo a los grupos masónicos, desde la de Escocia a la de Londres, pasando por las dos de Francia, una más radical y antirreligiosa que la otra. Cada cual tiene su grado de radicalismo en lo que a respeto a las creencias se refiere. La presencia de la masonería laicista, es decir beligerante contra las religiones y proselitista del laicismo como ideología dominante, ha estado presente en la redacción de la Constitución Europea que renunció a sus raíces cristianas y que ha sido rechazada en diversos países, mientras que en España apenas si se aprobó con un 40 por ciento de votos.

Las logias masónicas españolas, masculinas, femeninas y mixtas, suelen reunirse cada quince días en el “templo” ornado de símbolos como triángulos, escuadras, compases o figuras simbólicas de la Mitología greco-romana. Al terminar se reúnen el llamado ágape, donde comparte una comida. Entre semana se dan reuniones de talleres para estudiar distintos temas. De vez en cuando convocan a las “tenidas blancas” a miembros que no son de la institución para informar al respecto.

Mercedes Barba, Homenaje como Pintora Naïf en la Casa de Ávila




Julia Sáez-Angulo

La pintura y trayectoria artística de Mercedes Barba Álvarez (Fuenlabrada de los Montes.  Badajoz, 1923), primera figura del arte naïf en España, ha sido objeto de una conferencia y homenaje en Madrid. El acto tuvo lugar en la Casa de Ávila y se inscribe dentro de la Tertulia Peñaltar sobre Maestros del Arte, que dirige Rosa María Manzanares, con la colaboración de Julia Saez Angulo y Roberto Lorente. El presidente de la Casa, Agapito Rodríguez Añel introdujo el acto con palabras de elogio a la artista, que llevo a cabo en su día una serie sobre la Santa de Ávila por excelencia: Teresa de Cepeda y Ahumada.

La serie Santa Teresa de Jesús de Mercedes Barba, realizada en cuadros de gran formato al óleo, la llevó a cabo en 1982, con motivo del IV centenario de la muerte de la santa abulense. Esta serie, encargada por el padre general de los Carmelitas para difusión popular del centenario de la Santa, tuvo una gran difusión mediática con la exposición de las obras, serigrafías y tarjetas postales alusivas al evento. La exposición itineró por diversas ciudades españolas.

La autora, que sigue pintando a sus 84 años, declaró que para pintar la serie de Santa Teresa leyó sus escritos y se compenetró por completo con la escritora mística. También realizó diversos viajes a los lugares teresianos y fue en Alba de Tormes (Salamanca) donde tuvo una emoción personal muy fuerte al visitar el lugar donde la Santa muriera.

Más de 600 obras se han catalogado en el quehacer artístico de esta pintora naïf, que comenzó a los 52 años después e visitar en Belgrado un Museo de Arte Naïf, género que es muy popular en Croacia, así como en Haití, donde prácticamente se han creado escuelas. La pintura naïf Mercedes Barba es una de las más puras, según la calificación de los críticos especializados Juan Ramírez de Lucas y el desparecido Doctor Juan Antonio Vallejo-Nágera, que hizo una importante colección en este arte, que más adelante vendió en su conjunto al Banco Central, hoy Santander.


Un cuadro sobre los Reyes Católicos y Cristobal Colón

La temática de los cuadros de Mercedes Barba se centra fundamentalmente en recuerdos y costumbres de su tierra extremeña como “Los Auroros”, personajes que cantan el rosario en las madrugadas, carreras de burros, juegos infantiles... En su obra se contemplan bodas, bautizos, procesiones, escenas de parques y jardines, canastillos de flores o escenas históricas como la de los Reyes Católicos y Cristóbal Colón en audiencia real, cuadro que estuvo expuesto en el pabellón de Extremadura en la EXPO de Sevilla.

Mercedes Barba, que va exponer en 2010 en Calzada de Calatrava, durante la Semana Santa, tiene un bello cuadro sobre el “Teatro de Almagro”, que ha tenido una gran difusión por su gracia en la representación de “El alcalde de Zalamea” en el escenario.

La artista agradeció a la Casa de Ávila y a su presidente el homenaje que se le tributó. Entre los artistas presentes en el homenaje estuvieron Eugenio López Berrón, Isabel Torrecañete, Pablo Reviriego, Ingrid Schüller, Cejudo Nogales y Mercedes Ballesteros entre otros, además de profesores como Anunciación Guil Redondo, Dolores Gallardo o poetas como Mar Capitán.
El pintor Pablo Reviriego inaugura su exposición de pintura en la Casa de Casa de Cantabria en Madrid, el próximo día 4 de noviembre a las 19 horas.



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jueves, 29 de octubre de 2009

Jorge Amado, autor de "Doña Flor y sus maridos"

Doña Flor y sus maridos
Jorge Amado
Biblioteca Amado
Alianza Editorial
Madrid, 2009 (686 pags)




Julia Sáez-Angulo

Nacido en Bahía del Brasil en 1912, el escritor Jorge Amado ha escrito una extensa bibliografía literaria, con novelas de gran éxito como Doña Flor y sus maridos; Cacao; Gabriela, clavo y canela; Sudor; Los pastores de la noche; Tieta de Agreste; Uniforme, fraca y camisón de dormir; Teresa batista, cansada de guerra; Seara roja ; Mar Muerto; Jubiabá; Capitanes de arena; la tienda de los milagros; La desaparición de la santa; De cómo los turcos descubrieron América o Los subterráneos de la libertad (3 volúmenes). Su obra como su biografía está llena de acontecimientos. Alianza Editorial le ha dedicado una Biblioteca de Autor en libros de bolsillo.

Jorge Amado fue nombrado miembro de la Academia Brasileña de las Letras en 1961. Perteneció al partido comunista, aunque en 1955 se distanció de la militancia política para dedicarse íntegramente a la literatura. Los reconocimiento obtenidos han sido numerosos: Premio Stalin de la Paz (1951); el Obá de Xangó de la religión Candomblé; el de la Latinidad en Francia; el Mediterráneo de Italia; el Luis de Camoens (1995) o el del Ministerio de Cultura del Brasil en 1997.

Sus novelas se denominan de la Bahía, cuando transcurren en ese escenario o las ligadas al ciclo de Cacao sobre los trabajadores rurales en las haciendas. El autor brasileño ha dejado un testimonio muy jugoso de las vidas sencillas de su país, en las que el drama y el amor se reparten a parte iguales. La felicidad, el bien y el mal, en principio distribuidos de modo maniqueo entre pobres y ricos, va dando paso a una visión más compleja de las relaciones humanas.

Narrador continuo de historias en novelas, relatos, biografías, libros para niños u “memorias que nunca escribiré”, Jorge Amado es celebrado en “Doña Flor y sus maridos”, porque en esta novela refleja un retablo sensual y colorista en medio de la historia de una viuda que vuelve a casarse y se ve requerida por su difunto marido un juerguista empedernido y fogoso amante. El amor y el humor se entremezclan con sabiduría; el autor sabe hacerlo con maestría.

En “Sudor”, una breve novela de la Bahía, aparecen personajes marginales como mendigos, vagabundos, prostitutas, obreros, vendedores ambulantes o lavanderas... Un abigarrado mundo que trasciende el costumbrismo en la escritura del autor brasileño. “Cacao” es otra novelita pequeña en extensión e intensa en contenidos y bella escritura.

Jorge Amado nos muestra y revela el Brasil que él conoce y ama, con todo su ritmo y su belleza aún en los ambientes humildes y sórdidos. El autor murió en la ciudad de Salvador en 2001 a la edad de 89 años.

"Sorolla & Velázquez", Diálogo y Exposición en el Museo Sorolla en Madrid

Museo Sorolla.
General Martínez Campos, 37
28010 Madrid


Comisarias: María Luisa Meléndez y Almudena Hernández de la Torre
Del 10 de noviembre al 1 de diciembre de 2009


L.M.A.

El Ministerio de Cultura y la Fundación Museo Sorolla han organizado la exposición Diálogos: Sorolla & Velázquez, que podrá contemplarse en el Museo Sorolla (Gral. Martínez Campos, 37. Madrid) hasta el 24 de enero de 2010. Diálogos es un proyecto expositivo que nace con vocación de continuidad y que se inicia con Sorolla & Velázquez para revisar la relación de Sorolla con su gran maestro y referente artístico, Diego Velázquez. El Dialogo entre ambos pintores se desarrolla siguiendo tres ejes temáticos: Realismo, Retratos y Paisaje.

Realismo.- Sorolla se vincula a la rica tradición naturalista española a la hora de representar la vida cotidiana generando una obra de marcado carácter nacional que enlaza directamente con Velázquez

Retratos.- Muchos de los retratos de Sorolla tienen una filiación velazqueña. Las Meninas ejercerán una gran influencia en el tratamiento del retrato, siendo perceptibles sus huellas en Mis hijos o en su Autorretrato.

Paisaje.- Pintar al aire libre es una necesidad y una filosofía vital para Sorolla. Es un género esencial del que partirá la renovación pictórica en el último tercio del Siglo XIX y los intelectuales regeneracionistas reconocen en sus paisajes una de las señas de identidad nacionales enlazándolos con la pintura de Velázquez que representa el ideal de exactitud y simplicidad que persiguen los paisajistas modernos.


La exposición muestra once pinturas de Sorolla, el Menipo, de Velázquez mas tres copias que Sorolla hizo de cuadros de Velázquez en 1882. Se completa además con un ciclo de conferencias pronunciadas por las comisarias María Luisa Menéndez, (directora del museo); Almudena Hernández de la Torre, conservadora; Eulalio Pozo, restaurador del Instituto del Patrimonio Cultural Español; Eva Perales Lucía Martínez y Javier Portús, restauradoras y conservador respectivamente del Museo Nacional del Prado.
Las conferencias se celebrarán en el Patio Andaluz de la Casa-Museo los días 10, 17, 24 de noviembre y el 1 de diciembre. Asimismo, el Museo ofrecerá visitas guiadas a la exposición para adultos, de una hora de duración, apoyándose en material adicional todos los martes a las 18 h.

El Museo de Sorolla contará con una ampliación en el futuro, ya que se ha adquirido el edificio contiguo con esa finalidad.


Mohamed El-Madkouri y "La Imagen del Otro en la Prensa"

LA IMAGEN DEL OTRO EN LA PRENSA
Arabia Saudí, Egipto y Marruecos

Mohamed El-Madkouri Maataoui
Publicaciones del Instituto Egipcio de Estudios Islámicos
Madrid, 2009



Julia Sáez-Angulo


Conviene recordar que todos venimos de una tradición y que la identidad se asienta en unas raíces. Dicho esto, cada cual ha de observar las leyes del respeto recíproco como anfitrión y como visitante. Nadie puede evitar que en cada casa se cumplan las propias leyes de comportamiento. Pero la vida es el arte de dirimir conflictos y ellos son los que nos invitan a reflexionar en una continua tormenta de ideas donde hay que barajar el ius loci, el derecho y las costumbres del lugar, junto al derecho de Gentes y la mirada hacia el exterior. Si bien ha de contemplarse al Otro con respeto, no quiere decir que se comparta y menos aún que se permitan las leyes ajenas en el propio territorio porque sería diluir el propio Estado de Derecho. Máxime cuando afecta a lo que ya se han definido como derechos civiles de las personas, con la sensibilidad precisa de los de la mujer, que hasta hace “dos días” no los ha logrado en Occidente. Bajar la guardia en este campo en aras de tradiciones ajenas o foráneas es sumamente peligroso y no se debe admitir la excusa de la tachadura “racista” y mucho menos la censura de lo políticamente correcto que impide hablar con claridad y sinceridad lo que se piensa del Otro. Una y otra cosa han sido denunciadas por diversos ensayistas, entre ellos el libanés Amin Maalouf.

El filósofo español Ortega y Gasset escribió un interesante ensayo titulado Ideas y creencias, en el que se distingue muy bien una cosa de otra. Todos o muchos solemos compartir la teoría general de unas ideas basadas en filosofías generosas de avance en el pensamiento e igualdad de hombres y mujeres, pero las creencias son algo mucho más acendrado y arraigado, más metido en el corazón y sentimientos de los hombres y, a la postre, es lo que acaba mandando en las emociones y sentimientos que influyen poderosamente a la hora del voto en aquellos países que cuentan con democracia. La burla o el fraude de ley de algunos a este respecto se sabe y se conoce en la sociedad, porque acaba aflorando en la casuística de la Administración de Justicia que es quien dinamiza en definitiva la puesta en marcha del Derecho (poligamia, ablación del clítoris, matrimonios forzados, cobertura de rostros o cabezas...) Y no se diga simplemente que son las excepciones a la regla, sino pautas peligrosas que entran como quinta columna en las democracias.
En distintos ámbitos de la cultura


El libro de Mohamed El-Madkouri Maataoui ofrece la imagen del árabe en distintos ámbitos y esferas de la cultura, sobre todo en los medios de comunicación. El Doctor Andel Fattah Awad, consejero cultural de la Embajada de Egipto en España escribe en la presentación que el libro permite “abrir espacios de expresión y hacer oír la voz del Otro, llámese así o prójimo”. Por su parte, el profesor Francisco A. Marcos dice en el prólogo: “Se llega a la realidad del estereotipo desde dos puntos distantes: la pretensión de concretar una cultura en un arquetipo que la represente, y la incapacidad de la máquina cultural de dar una imagen exacta de esa cultura y su arquetipo.”

No son iguales los tres países seleccionados por el autor en el subtítulo del libro, aunque a veces se haga tabla rasa con todo el mundo árabe y lo que es aún peor, con todo el mundo islámico. Pero hay también un punto de partida confuso en las fuentes que tratan de un panarabismo, un panislamismo o un panjudaísmo. A la larga se obtiene efecto bumerang.

Entre las conclusiones del profesor El-Madkouri destacan: la literaturización del Otro (siempre escrito con mayúsculas) como un personaje narrativo; el silenciamiento del Otro; su generalización; el Otro como antitético; procedimiento de la disfunción del Otro; Islamización del Otro y Recurso al pasado.

Resultan interesantes las reflexiones del autor, pero el libro está llamado a completarse con la otra parte paralela: la visión del Otro (occidental judeocristiano) en esos países citados. Las conclusiones serían igualmente asombrosas. En todo caso hay dos factores clave a la hora de contemplar al Otro: la democracia, la reciprocidad en los países y la situación socio-jurídica de la mujer, con las dos lacras mundiales o planetarias denunciadas continuamente, sin que parezca que se tomen serias medidas: la feminización de la pobreza y la misoginia global. Aquí sí radica especialmente el drama en uno y otro lado del Otro.
El escritor Luis Mateo Diez ha escrito recientemente "Atrapados como estamos en el lenguaje de lo políticamente correcto, hemos olvidado algunas de las verdades más perturbadoras e inquietantes de la literatura. La figura del otro, de quien pertenece a un mundo cultural ajeno, debe ser hoy día invocada en cualquier manifestación pública si no quermos pasar por reaccionarios e, incluso, por algo peor (...) Por mucho que el lenguaje de lo políticamente correcto trate de persuadirnos de que existen fórmulas mágicas para acabar de una vez para siempre con las contradicciones humanas, la gran literatura desde los trágicos griegos hasta Kafka establece que el hombre es un campo de batalla"


El autor El Madkouri ofrece dentro del libro una bibliografía sobre su tema de su investigación.

martes, 27 de octubre de 2009

Exposición sobre "La Pax Hispanica y la Tregua de los Doce Años" en la Fundación Carlos de Amberes

Tiempo de paces 1609 - 2009
La Pax Hispánica y la Tregua de los Doce Años
Comisario. Bernardo García
Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales
Fundación Carlos de Amberes. – c/ Claudio Coello, 99
28006 Madrid
Del 27 de octubre de 2009 al 31 de enero de 2010



Julia Sáez-Angulo


Parece que la Europa del XVII quiso buscar un respiro y estableció la Tregua de Doce años (1609 – 1621), entre España y los Países Bajos, entre la Monarquía de Felipe III, los archiduques y la República holandesa, que supuso un significativo paréntesis en la Guerra de Flandes (1567 – 1648).

“Había una necesidad de parar aquellos conflictos que tenían exhaustas a tropas y poblaciones. Había necesidad de llegar a acuerdos”, explica Bernardo García, comisario de la exposición que muestra una serie de cuadros y grabados, buena parte de ellos inéditos en España, como el anónimo holandés “Cucina, Opinorum (La Paz urge tolerancia a las iglesias católica, luterana y calvinista) , un significativo cuadro en el que se representa al Papa, a Lutero y a Calvino conversando, perteneciente al Rijksmuseum de Amsterdam o “La Paz se apoya en la Justicia coronada por el Amor”, alegoría de la paz de Câteau-Cambresis, del Museo Municipal de Châlons-en-Campagne y la “Alegoría de la Tregua de 1609 entre los Países Bajos del Sur y del Norte”, del Museo del Louvre en París.

La Guerra de Flandes fue muy mediática y se utilizaron grabados cultos para difundir la “maldad” del enemigo. No eran pasquines populares sino estampas conceptuales, quizás algunas de trazo grueso, como la del grabado en cuyo título figuran las palabras “cerdos españoles”, donde se observa como los holandeses censuran la sangre judía o islámica con la que se mezclaron los cristianos viejos de Castilla.

Lograr la paz pasaba por Francia e Inglaterra como garantes de la misma, pero Felipe III fue el verdadero artífice de la misma, aunque las paces siempre tienen saldos difíciles y la tregua se rompió antes de acabar los doce años, siguiendo distintos intereses por ambas partes. Hubo un cambio generacional en España y Flandes, lo que se hizo notar ostensiblemente. El retrato de Isabel Clara Eugenia, de Juan Pantoja de la Cruz, es otra joya expuesta.

Otros protagonistas de la Pax Hispánica fueron Enrique IV de Francia, Jacobo I Estuardo, los Archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia junto a los Papas Clemente VIII y Pablo V.

Destrucción del parte del patrimonio artístico holandés

Impresionante el cuadro sobre la Matanza de Amberes por las tropas españolas, que llevaban varios meses sin cobrar la soldada y arrasaron por completo el Ayuntamiento de la ciudad donde murieron varios centenares de personas. La “Alegoría De la rendición de Amberes” de Hans Vredeman de Vries, es un cuadro espléndido e sobrecogedor.

Interesantes también, en la ultima sala, pinturas como “La derrota de los españoles en Gibraltar” de Adan Willaerts; “La Tregua de los Doce Años (1609 – 1621)” o “La fecundidad o la Abundancia” de Jan Brueghell II, así como la custodia que el propio Felipe III regalara al Real Hospital de San Andrés de los Flamencos, hoy Fundación Amberes, con una soberbia pintura de Pedro Pablo Rubens, sobre el martirio de San Andrés.

Todas estas guerras de religión llevaron en Holanda a la destrucción de gran parte del patrimonio artístico, cuando la furia iconoclasta destruyó buena parte de las imágenes que se había realizado en los talleres de Gante. Hoy se encuentran fuera más que dentro pinturas y esculturas de aquella factura.

Colección Würth: Más de once mil Obras de Arte en diferentes Museos



Museo Würth
Agoncillo (A 8 km. de Logroño)
La Rioja
Autobuses diarios para su visita




Julia Sáez-Angulo



Nadie duda de que se trata de una de las colecciones de arte contemporáneo más valiosa y numerosa en piezas –más de once mil-, que se encuentra repartida en varios museos de diversos países europeos como Alemania, Austria, Suiza, Noruega, Italia, Dinamarca y el más reciente en España. Reinhold Würth, profesor y empresario alemán comenzó a reunirla a partir de los años 60 del pasado siglo, con una filosofía muy clara: Acercar el arte al mundo del trabajo y la sociedad. Los preciosos museos de nueva planta se sitúan no lejos de sus empresas de herramientas y logística; todos ellos facilitan el transporte a los visitantes desde la ciudad más cercana. Eso es lo que sucede en el Museo Würth La Rioja, situado en el polígono industrial El Sequero –término municipal de Agoncillo-, situado a ocho km. de Logroño. El pueblo de Agoncillo cuenta con un pequeño aeropuerto lo que le permite al señor Würth viajar directamente en su avioneta hasta escasos metros de su museo español.

Un autobús conecta diariamente de modo gratuito la capital de la Rioja con el museo, que también es gratis. El Museo Würth La Rioja, que ha cumplido un año desde su inauguración, en septiembre de 2007, ha celebrado el aniversario con la adquisición de una obra de Miquel Barceló, Tres Estantes con la Bestia de Cuernos (1997), de acentos diabólicos, que se suma a la ya existente en los fondos titulada Biblioteca con Luz Blanca, muy superior a la adquirida.



Naia del Castillo, Koldovika Jauregui, Felicidad Moreno…


Manolo Valdés y Miquel Navarro, con sus respectivas obras Lillie (2006) y Libro de Calibres (2006), ofrecen las dos obras que funcionan como los iconos más representativos del museo en su imagen externa. Junto a ellos figuran piezas de Jaume Plensa, Darío Urzay, Naia el Castillo, Koldovika Jáuregui, Ramón Cerezo, Blanca Muñoz, Juan Asensio, Félix Reyes, Felicidad Moreno, Xavier Mascaró, Ana Soler o Jorge Perianes, por citar sólo a los artistas que figuran en la colección española. “Treinta obras se han adquirido este año para el fondo artístico propio de Würth España, que se suman a otras treinta existentes”, señala Silvia Lindner, directora del Museo Würth La Rioja. La filosofía es que cada colección Würth se adquiera con los beneficios del país donde se instala la empresa. Un comité de expertos selecciona y elige las piezas de adquisición. El objetivo del museo riojano es el de ser escenario del arte contemporáneo internacional de vanguardia de los siglos XX y XXI.

Entre las recientes obras adquiridas para la Colección Würth España se encuentran como autores: Alexandre Arrechea, José Manuel Ballester, Atelier Van Lieshout, Curro González, Roberto Infantes, Álvaro Negro, David Rodríguez Caballero, James Really, Agustí Roqué y Lun Tuchnowski.

Las primeras exposiciones temporales del Museo Würth La Rioja han sido “Figura humana y Abstracción”, seguida de “José de Guimaraes. Mundos, Cuerpo y Alma”. Este último artista portugués ha presentado sus obras a base de su Alfabeto Africano de 132 formas, junto a su espléndida colección de escultura africana en madera y bronce. Guimaraes es un artista cercano al Grupo Würth puesto que ha sido autor de diversos lemas de sus campañas publicitarias de empresa. También ha expuesto tanden Christo con sus célebres empaquetados.



Tres pisos bajo cubierta de vidrio



Kosme de Barañano señalaba en el catálogo de la primera muestra que el Museo Würth situado dentro del propio corazón de su parque empresarial, se convierte en “Un espacio especial y del alguna manera “sagrado” en el paisaje industrial”. El paisajismo del exterior del edificio es un entorno ajardinado, con estanques y ornado con la presencia de diversas esculturas de Jáuregui, Reyes, Miquel Navarro, etc.

Tres pisos bajo una enorme cubierta de vidrio, con un singular e innovador sistema de fijación de las placas por medio de una especie de équix metálica. El proyecto básico del edificio corresponde a Máster S.A. Ingeniería y Arquitectura, si bien el desarrollo se debe a Ingeniería Torrella. Se destinan más de 3.000 m2 a exposición. El autor del proyecto fue Enrique Henrry y colaboraron Joaquim Sierra (aparejador), Pedro Blanch y David Marín (Ingenieros), Blanca Elorduy y Pablo Serrano (paisajismo). Promovió Würth España y construyó Canalizaciones y Obras El Juncal.



Pocas firmas de mujeres artistas y las Guerrilla Girls


La visita del museo no puede ser más satisfactoria. Todo parece tan nuevo, impoluto y perfecto en el Museo Würth La Rioja, que sólo cabe apuntar algunas observaciones: la escasez de nombres femeninos en la colección española cuando la mujer ocupa –como jueces y médicos- el cincuenta por ciento de la creatividad artística. Cualquier día se presentan en el Museo Würth las Guerrilla Girls que irrumpieron el Metropolitan Museum de Nueva York con su célebre pancarta: “¿Es que la Mujer para entrar en el Museo necesita desnudarse?: El tres por ciento de las firmas de obras de arte son mujeres y el ochenta por ciento de los desnudos, también lo son”.

Por otro lado las cartelas informativas de las piezas no indican el lugar ni la fecha de nacimiento del autor, por lo que algunos visitantes se interrogan sobre esos datos, amén de las medidas de la pieza expuesta. Y por último, el vidrio de la techumbre, que no acaba de filtrar el sol en toda la superficie, por lo que los rayos del gran astro se filtran en algunos espacios restando la deseada luz cenital que facilita la mejor contemplación de las piezas.


El peso de la escultura con grandes nombres


La escultura parece tener un gran peso en la colección, al menos en las primeras piezas mostradas en España. Figuran obras de Richad Deacon, Bárbara Hepworth, Stephan Kern, Marcus Lüpertz, Raffael Rheinsberg, Anthony Caro, Tony Cragg, Sandro Chia, Max Hill, Jean Arp, Hort Antes, Magdalena Abamakowicz, Stephan Bankelhol, Donald Bacheler, Heins Mack, François Morellet, Tony Oursler, Mimmo Palladino, Eduardo Paolozzi, David Rabinowich, etc. Todos ellos, presentes en la primera exposición de inauguración.

Reinhold Würth concibió una nueva forma de coleccionar y presentar su colección a los espectadores. La relativa excentricidad de ubicación de sus museos no viene sino a confirmar el deseo del refinado creador norteamericano Walter de María: que los visitantes peregrinen con voluntad de llegar a contemplar el arte en un lugar aislado y silencioso. El Grupo Würth se enorgullece de una cultura corporativa especialmente intensa, que abarca los campos de los museos, exposiciones, concierto, actividades deportivas y cursos.


"Elles", exposición de obras de arte firmadas por mujeres en el Museo Pompidou de París




Cartel denuncia


Julia Sáez-Angulo



“¿Es que las mujeres han de desudarse para entrar en el Metropolitam Museum?”, preguntaban en un cartel las Guerrilla Girls americanas, alegando la estadística de que sólo se cuelga el tres por ciento de la obra de mujeres artistas, mientras que más del 80 por ciento de los desnudos del museo son de mujeres. El Centro Pompidou de París expone ha expuesto una gran muestra con los fondos de sus colecciones firmados por mujeres, bajo el título elles@centrepompidou. Entre las españolas, María Blanchard y Cristina Iglesias y algunas latinoamericanas como la pionera mexicana Frida Khalo o Remedios Varo (de origen español) o la videoartista brasileña González, están presentes en la exposición. Entre los visitantes la artista hispano-portuguesa Linda de Sousa, que prepara una exposición sobre Mujer y Erotismo, después de sus instalaciones sobre el maltrato de la mujer.

Había que hacer una reflexión sobre la mujer creadora y el Centro Pompidou de París la ha hecho con sus fondos en una muestra quizás excesiva, gigantesca, que impide la recepción del mensaje de modo claro y definitivo, pero que supone un nuevo planteamiento en la presentación de las colecciones en aras de un género, el femenino, que ha sido preterido por la abundancia y complicidad de los artistas varones. Cabe recordar al respecto la célebre Historia del Arte de Ernt Gombrich en 1950, que no cita una sola mujer y el no menos conocido artículo ¿Por qué no ha habido grandes mujeres artistas?, publicado en Artnews en 1971, donde su autora Linda Nochlin asegura que no se trata de negligencia u olvido, sino el hecho de considerar “marginal” todo lo que hace una mujer.

Entre los nombres relevantes expuestos en el Pompidou destacan Louise Bourgeois, Sonia Delaunay, Maria Elena Vieira da Silva, Gae Aulent, Meret Oppeheim, Tamara de Lempira, Susanne Valadon, Hanna Hoch, Sophie Taeuber Arp, Natalia Gontcharova, Barbara Kruger, Agnès Thurnauer, Niké de Phalle, Gina Pane, Dora Maar, Germaine Reír, María Galindo... No olvidemos que entre las artistas del impresionismo también destacaron nombres de mujer como Mary Cassat.
 

 
Feminización de la pobreza y misoginia global

 
 Recordemos que en el Museo del Prado, apenas llegan a media docena de nombres de mujer, entre las que se encuentran Luisa Roldán, La Roldana; Rosalba Carriera...

En suma, una exposición la del Pompidou que será un hito en el arte hecho por mujeres artistas, una llamada de atención sobre la creatividad femenina que durante el siglo XX tuvo un despegue de vértigo, una llamada de atención a los museos y coleccionistas para que cuenten con las artistas mujeres con un discurso singular e interesante. Por su parte, el Centro Valón de Bruselas, situado frente al Centro Pompidou también expone una muestra titulada Cris et chuchotements (Gritos y susurros) que explora los temas de identidad e intimidad de la mujer, con nombres como la cubana Ana Mendieta, Kiki Smith, Nancy Spero, Sophi Calle, etc.

Ha sido el siglo XX el del gran despegue de la mujer como artista, señala la estudiosa Natalie Ernoult. Ellas han sido protagonistas de las vanguardias, aunque sus nombres hayan quedado después sepultados por la desidia de la marginalidad impuesta. Tres temas han despertado la denuncia en las artes de las mujeres, sobre todo entre las latinoamericanas: la feminización de la pobreza; la explotación de la emigración y finalmente, la globalización de la misoginia, una enfermedad de difícil curación a juzgar por la pandemia de los malos tratos.




El historiador Manuel Fernández Álvarez narra la vida de "La princesa de Éboli"

La princesa de Éboli
Manuel Fernández Álvarez
Editorial Espasa; Madrid, 2009
320 pags; PVP: 21,90 euros


Julia Sáez-Angulo

Es un personaje histórico del siglo de Oro que ha dado mucho que hablar y escribir. El libro La princesa de Éboli, del historiador Manuel Fernández Álvarez, acoge como novedad lo destilado en las Actas institucionales de la época que el autor ha leído con atención. Más allá de una simple novela histórica, el libro es una narración concienzuda de la historia hecha de manera divulgable, lo que lo dota de interés y amenidad al mismo tiempo. Mujer de gran belleza -pese a su parche por tuerta o por estrabismo-, como refleja el cuadro de Claudio Coello en poder de la familia de los Duques del Infantado, doña Ana Mendoza de la Cerda fue amiga de Felipe II, probablemente amante, y tuvo diez hijos de su esposo el diplomático portugués Ruy Gómez de Silva.

Como algunos personajes de relevancia histórica, su fin fue la prisión en la localidad de Pastrana, casi emparedada, pues el monarca, después del episodio del asesinato de Escobedo y la fuga de su secretario Antonio Pérez, no quería que interviniese en el proceso. El rey temía sus palabras y buscó su silencio; le dio la muerte civil al incapacitarla y recluirla en el palacio ducal de Pastrana. La princesa de Éboli sostuvo también un pleito con uno de sus hijos por cuestiones de herencia paterna, en el que el vástago no parecía tener razón. Doña Ana murió en 1592 en la localidad de Pastrana.

“Yo quería haber sido santa. No me han dejado"

A la muerte de su esposo, doña Ana Mendoza entró en una crisis y quiso entrar en el convento de carmelitas junto a su madre y dos sirvientas. Santa Teresa de Jesús se alarmó, ya que no era ese el estilo de las vocaciones al Carmelo reformado. El rey Felipe II hizo que saliera del convento y fue cuando la princesa de Éboli vendría a decir unas palabras que recoge el autor en su libro: “Yo quería haber sido santa. No me han dejado. Vuelvo al mundo. Que el mundo se prepare”. La princesa dejó Pastrana y regresó a Madrid, a la Corte, algo inesperado y no querido por el rey.

Doña Ana Mendoza de la Cerda era una mujer “bella, inquietante y apasionante”, al decir de don Manuel Fernández Álvarez, pero también muy “maltratada en su época”. Una mujer que supo explotar su atractivo físico entre los poderosos, al tiempo que era una excelente mente política, sobre todo para enfocar los asuntos de las relaciones con Portugal, unido a España en la corona de Felipe II.


José Luis Romeral pinta y esculpe "Mis Dulcineas de Melque"



Julia Sáez-Angulo

Cerca de la localidad toledana de San Martín del Montalbán, se encuentra el sitio histórico de Santa maría de Melque, una hermosa ermita mozárabe con arcos de herradura, donde ha expuesto sus “Dulcineas de Melque” el pintor José Luis Romeral, artista que ha hecho un estudio e indagación sobre ese arco de herradura llevado hasta el infinito con el rostro femenino como icono pictórico.

Romeral es un pintor y escultor de gran imaginación resolutiva, que en esta ocasión ha realizado una serie de figuras femeninas, de cabezas exactamente, con rostros bien perfilados o abstracciones que dan lugar a un interrogante ante el espectador. El pintor juega con diferentes soportes, papeles impresos sobre todo, en los que la impresión del periódico forma parte de la imagen final del cuadro.

Mis Dulcineas de Melque son un homenaje al personaje cervantino en primer lugar, a la amada de Don Quijote, Dulcinea o Aldonza, a la mujer toledana, a las mujeres de la familia del artista… Todas pasan, posan, por el aro de herradura de la forma prestada por la ermita, para enfocar las cabezas, para encarar los rostros. También cerámicas firmadas acogen estas mujeres de ojo de cerradura con tocados y peinados de todo tipo.
Imaginación y color de pigmento acrílico para las Dulcineas de Melque, algunas de las cuales han pasado también a la tercera dimensión a base de piedra y metal. El mismo Monumento a Melque en la Plaza del Cristo de la Luz en San Martín de Montalbán, es otra idea de Romeral que multiplica la imagen en todos los ámbitos. Poetas como Tomás Paredes o Jesús Cobo han cantado a esta Dulcinea de Romeral, nativa del Toboso.

La ventana de herradura como plantilla, como módulo, como forma para el estarcido de una Dulcinea que se traviste o metamorfosea en obra de Romeral. “Mi Dulcinea de Melque con niño” asume la iconografía de la Madonna y el artista la deja esquemática en una pintura a modo de dibujo resuelta en grises.

Dulcinea de Melque, una y otra vez, como una actividad imparable, como una obsesión, como un delirio, como una quimera de un pintor capaz de representarla de mil manera y con mil gestos, con halos diferentes, con miradas distintas, con vestimentas variadas… Iguales de molde pero inexactas en las formas definitivas, en el dibujo y en el color, para dar cuenta de que el artista es capaz de interpretarla de mil maneras y otras mil si se lo propusiera.

Jesús Ríosalido, narrador de cuentos en "El ramo de ceniza"



El ramo de ceniza.
Relatos de espectros y fantasmas
Jesús Ríosalido
Colección Almedina, (199 pags)
Madrid 2009


Julia Sáez-Angulo

Poeta y dramaturgo, Jesús Riosalido ha querido adentrarse en la narrativa del relato de fantasmas, espíritus o espectros que “atienden, o responden, o se inquietan por cualquiera de estos vocablos”, dice el autor en la Introducción al libro, que fue presentado en la Asociación de Escritores y Artistas Españoles en Madrid, por José Martínez, presidente de la citada institución y López Azorín.

Riosalido es un escritor con humor, seguramente destilado a lo largo de su carrera diplomática, principalmente en el mundo árabe, nórdico y germánico. “Este trabajo sigue esquemas que ya eran conocidos en la Edad Media, en el Calila y Dimna, y en los Cuentos del Conde Lucanor, mezclando historias diversas en el mismo relato, una principal y otras secundarias, a veces ni siquiera historias sino consideraciones o pensamientos independientes más o menos relacionados entre sí, por lo que, y para facilitar la lectura, escribo los cuentos auxiliares en cursiva, de forma que sean distinguibles del caudal básico del relato”, añade en la Introducción.

Veinticinco narraciones de muy distinto calado y muy diferentes personajes. Hilarante, “Las bragas rosa”; oriental “La mano que me escribe” que transcurre en Jerusalén. “Las revelaciones de La Meca” es otro cuento que nos traslada a Oriente Medio, lugar de prodigios. “Cuatro huesos templarios”, con elucubraciones sobre unos vestigios históricos siempre cuestionados. Títulos siempre sugerentes como Goulasch de carne; Yara; Profeta en su tierra; Una moneda en la tumba; Holte Erling; La Pared Transgredida; ¿Qué fue de Babe Kate?... El eco de Las mil y una Noches resulta cercano en un autor que conoce muy bien la literatura recopilatoria árabe.

Jesús Ríosalido es un hombre políglota, viajero y cosmopolita, experto en Derecho Islámico, adjetivos y epítetos que se revelan en su escritura siempre aventurera e insólita. El libro “El ramo de ceniza” es Premio del Certamen Internacional de Narrativa Corta Wenceslao Ayguals de Yzco, 2007.

Entre los libros de poesía de este autor se encuentran: Didí Mahmud; Umbral; la novela, Los lobos de Manuel Lotario y el libro de relatos La Casa del Ñandú, premio Gaviota de Oro, 1985. También hizo la traducción del francés del libro Ismail, de Mehmet Ibrahimi, premio Almedina de Poesía 2003.


Victor Morales y Teresa Pereira, autores de "Voces del pasado: La élite cultural de España"



Voces del pasado:
La élite cultural de España
Seminario de fuentes orales y gráficas.
UNED Editorial. Madrid, 2009
Coordinadores: Víctor Morales Lezcano y Teresa Pereira



Victor Morales Lezcano


Julia Sáez-Angulo


Doctor en Historia y profesor de Historia Contemporánea en la Universidad a Distancia –UNED-, Víctor Morales Lezcano junto a Teresa Pereira Rodríguez ha llevado a cabo un interesante libro bajo el título “ Voces del pasado: la élite cultural de España”, que recoge el seminario de fuentes orales y gráficas que lleva a cabo la UNED. El libro se acompaña de un DVD con esas voces en las correspondientes entrevistas.

Son numerosos los países e instituciones que tratan de atesorar la voz de las personalidades relevantes de su país en su campo correspondiente. Radio Nacional de España cuenta con un importante archivo de voces habladas, al igual que Uruguay en el llamado “Museo de la Palabra” de factura cuidada.

La UNED por su parte está llevando a cabo una serie de entrevistas con personajes de la cultura española para registrar sus voces, al tiempo que transcribe sus contenidos en diversas publicaciones como en el libro del caso que nos ocupa. Entre los documentos sonoros se encuentran las entrevistas a Jimena Menéndez Pidal; Pilar Primo de Rivera; Pedro Sáinz Rodríguez; José Prat... todos ellos personajes relevantes en la historial cultural española.

El profesor Morales Lezcano destaca “las operaciones pedagógicas innovadoras de Jimena Menéndez Pidal en su etapa de Instituto-Escuela o en la correspondiente a la dialéctica que animó el Colegio Estudio (1942 en adelante); ya sea a través e de la agitación y movilización político-social, como ocurrió con José Antonio Primo de Rivera y su hermana Pilar; ya fuese a través de movilización político-sindical de orientación socialista, como sucediera con Prat García; o como fue el caso de Sáinz Rodríguez, mediante técnicas y tácticas tan antiguas como nos permite comprobar la memoria histórica, y que convergieron en su caso en la conspiración contra la República del 31 primero; y contra la Dictadura vitalicia de franco a partir de 1939-40”.

El libro es de gran interés como testimonio oral y “vivo” de estos personajes que ya se han ido. La UNED pretende continuar esta tarea de archivos de la palabra hablada que constituyen un tesoro para las generaciones venideras, a la par que publica estos libros con la transcripción de la entrevistas junto a estudios introductorios.


Dolores de Lara, fotógrafa de "Mujeres en las Artes y las Letras"


Dolores de Lara homenajeada



Julia Sáez-Angulo


La reportera gráfica Dolores de Lara ( La Solana, Ciudad Real, 1965)  ha llevado a cabo una exposición itinerante de fotografías, por diversas ciudades españolas, titulada “Mujeres en las Artes”, que inauguró en Madrid en la Casa de Cantabria. Esta muestra pone de relieve rostros de personajes que tiene un peso específico en el mundo de la literatura, la música y las artes plásticas. Medio centenar de fotos de mujeres entre las que se encuentran Mercedes Salisachs, Mayte Spínola, Carmen Posadas, Pilar Citoler, Fina de Calderón, María Dolores de Asís, María Pilar Venegas, Clara Janés, Julia Sáez-Angulo y otras.

“El rostro de una persona es siempre poderoso y atractivo. Su mirada es un imán, máxime cuando se refiere a personas creativas en las artes como Ana María Navales –ya fallecida- Gema Guaylupo, Marta Portal, María Robles o Ágata Ruiz de la Prada”, señala la fotógrafa Dolores de Lara.

La inauguración contó con la presencia de muchos de los rostros fotografíados y personajes populares como la cantante Regina Dos Santos, la pintora catalana Rosa Yagüe, Irene Iribarren, Laura López de Ayllón, Carmen Zulueta, Pilar Carpio, Montserrat del Amo, María Antonia Román Prado, Maica Noïs o Antonio Zuazo.

La Reina Doña Sofía está incluida en la exposición por su titulación en Humanidades; la princesa de Asturias, Doña Leticia, por su licenciatura en Periodismo; la Duquesa de Calabria, Doña Ana de Orleans, como acuarelista; la Duquesa de Alba, la baronesa Thyssen-Bornemistza y Carmen Lomana, como coleccionistas; la archiduquesa de Austria, Catalina de Habsburgo, como escritora...

“Son mujeres encumbradas que tienen su propio mérito en las letras o las artes y valía la pena incluirlas en esta muestra”, señala la fotógrafa, quien a la vista del éxito de su exposición contempla la posibilidad de ampliarla el año que viene a mujeres en la Ciencia, “un capítulo que será todo un reto en la búsqueda de rostros inteligentes y expresivos”, añade.

El estilo de cada una de las fotos es muy distinto: así como Carmen Posadas aparece engalanada con vestido de gala, la escritora de literatura infantil y juvenil, Montserrat del Amo lo hace cómodamente en un sillón doméstico. Las fotos las hay en color y en sepia, según el revelado querido por la fotógrafa.



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Abel Hernández publica el premio Ensayo "Suárez y El Rey"·

Abel Hernández
Editorial Espasa
Madrid, 2009

Esta es la historia del chusquero que llegó a duque y del príncipe que llegó a rey. Los dos tuvieron una infancia y una juventud movidas e inciertas. De orígenes muy distintos, tanto don Juan Carlos como Adolfo Suárez vivieron en tensión interior y tuvieron que valerse por sí mismos. Alejados de sus padres, uno hijo de rey y otro republicano, se agarraron a lo que pudieron, adaptándose sin rechistar a la penosa situación, queellos soñaron con cambiar desde que se percataron y se conocieron. Tuvimos suerte. Durante mucho tiempo fueron dos españoles de a pie que escucharon el rumor de la calle. Ninguno de los dos procedía de universidades de renombre. Listos como el hambre, de inteligencia natural, más observadores que lectores, ninguno de los dos es hombre de libros?, más conversadores de mesa de bar que de sillón de Academia, dos rapaces de Goya o quijotillos de armas tomar que la historia dispuso que se ocuparan juntos de su patria en un momento decisivo.Andando el tiempo, el chico del Movimiento se hizo monárquico y el Rey se hizo un poco republicano; y así las dos Españas pudieron reconciliarse sin problemas. Al principio fue duro. No había precedentes. Tuvieron que valerse por sí mismos en la soledad de la Transición, improvisando la ruta, apechando con lo que se ponía por delante, con cafés, tabaco y aspirinas hasta el amanecer. Estaban acostumbrados. Los dos habían tenido un duro aprendizaje.
Crónica sentimental de la Transición
Este libro aspira a ser la crónica sentimental de la Transición y de lo que le siguió. Trata, pues, de sentimientos tan importantes, tan evanescentes, tan inaprensibles, y de lealtades. Se ocupa, con mejor o peor tino, de las relaciones personales entre estos dos personajes fundamentales. De encuentros, desencuentros y reencuentros. Esa circunstancia es clave para comprender lo que nos ha pasado. Al trasluz de los sentimientos, el lector podrá descubrir la tramoya política. No siempre coincidieron las dos cosas. Ellos se entendieron de maravilla hasta que convino a la Corona dejar el corazón a un lado y volverse cada uno a la puerta de su casa.El reencuentro ocurre cuando el primer presidente constitucional, herido por el rayo de las desgracias, pierde la pasión política y, poco después, la memoria. Ya no tiene futuro y ha perdido el pasado. El día que el Rey acude a su casa y le pone la mano sobre el hombro se alegra, pero no le conoce. Así se escribe la historia. Este libro rinde homenaje a los dos.
Escritor y periodista de larga trayectoria

Abel Hernández (Sarnago, Soria, 1937), escritor y periodista de dilatada y reconocida trayectoria en distintos medios, ha sido un destacado cronista de la Transición. Cursó estudios de Filosofía y Letras (Filosofía Pura y Filología Inglesa) y es licenciado en Ciencias de la Información y en Teología. Durante su carrera profesional ha dado clase en la Universidad y ha ocupado puestos relevantes en numerosos medios de comunicación: Jefe de Información Nacional de Informaciones, editorialista de Diario 16, adjunto al director y jefe de opinión de El Independiente, y columnista y diector del Ya. Asimismo, fue muchos años redactor-jefe de Radio Nacional, donde creó y fue el primer director de distintos programas, entre ellos 24 Horas y Frontera. Por su labor en la radio obtuvo el Premio Ondas,el Premio Bravo y el Premio Nacional de Información.Es autor de varios ensayos de naturaleza política, entre otros, Crónica de la Cruz y de la Rosa, El Quinto Poder, Conversaciones sobre España, Fue posible la concordia (en colaboración con Adolfo Suárez) y La España que quisimos. Recientemente apareció su libro Historias de la Alcarama, que ha sido finalista del Premio de la Crítica en Castilla y León.

lunes, 26 de octubre de 2009

Lynda Haldane, Pintura urbana de la ciudad de Londres

Julia Sáez-Angulo

La escuela británica de pintura más reciente se sostiene en una figuración fuerte, intensa, cargada de intención. Ahí están los maestros, cabeza de fila, como Francis Bacon, Lucien Freud o Paula Rego (nacida en Portugal pero formada en Inglaterra) que han dado carta de naturaleza a una pintura que representa la figura humana de modo valiente y sin paliativos preciosistas. Una visión del hombre no ciertamente optimista, sino de una realidad palpable y, a veces, virulenta. Curiosamente esta pintura tan rotunda, clara y honesta en el discurso pretendido por la autoría del artista, ha sido acogida con tal respeto en el circuito del arte, que incluso la ha llevado a la cima de su cotización internacional. Lucien Freud, con unos retratos de gran dureza, ha conseguido batir el record de artista vivo más cotizado en las subastas, de la misma manera que la figuración realista de Antonio López ha logrado igualmente la cima de cotización en el mercado de España. La figuración ha desplazado, al menos por un tiempo, a otros lenguajes, en lo que a máximos se refiere.

Lynda Haldane, nacida en Londres y residente entre España y Escocia, estudió Bellas Artes en Valencia, pero su mirada pictórica se ha nutrido en buena medida de la tradición pictórica reciente de su país y de las visiones urbanas de Londres, ciudad a la que viaja periódicamente. Las escenas urbanas de la capital británica le han motivado su psique y sus retinas para los temas de esta exposición bajo el título de Poesía y Realidad.

Dos series y una coda se presentan en esta muestra: El Metro y La Ley/Los Abogados, además de un avance de la serie en la que está trabajando actualmente: Poeta en Nueva York, sobre el célebre libro del escritor Federico García Lorca.


Personajes anónimos, apenas sin rostro



Pablo Picasso confesaba que no le interesaba la abstracción –apenas si la practicó- porque prefería la pintura con drama. Pintura más bien autobiográfica si seguimos el pulso de la representación plástica del malagueño. Lynda Haldane ha optado con libertad por la misma idea de captar la presencia humana en sus avatares, no de manera narrativa sino de forma sincopada y sugerente. La mayoría de sus personajes representados están de espaldas o apenas si distinguimos su rostro. Parecen gente anónima, hombres y mujeres sin atributos, según el clarificador título del escritor austriaco Robert Mussil. “El hombre que camina” tituló Giacometti una de sus esculturas más conocidas; un ciudadano que marcha con piernas alargadas, sin saber muy bien hacia donde.

Las figuras humanas reflejadas en la pintura de Haldane se sumergen en el “tubo” subterráneo que les deposita cada día en el trabajo o castigo iterativo de Sísifo, al repetir la escena cotidiana de una vida aparentemente monótona y sin objetivos. Sólo la pareja de enamorados que se besan en un andén da resquicio a la esperanza. Figuras grisáceas o negras, en contraste con el color que aporta la publicidad de los carteles de anuncios que cuelgan en las paredes del Underground. Hombres, mujeres o niños ensimismados en su cansancio o en sus pensamientos; solos, aislados en medio de los otros. Los cuadros traen vagamente a la memoria las escenas del miserabilismo noucentista o de la época azul de Picasso, principalmente el que representa tres figuras de hombre, mujer y niño, que bien podría ser una familia.
Llama la atención el gran sentido espacial que la pintora logra en sus cuadros para ofrecer la arquitectura abovedada del Metropolitano, -el tube inglés que en su CD-Rom presenta las estaciones de Wetsminster, Russel Square o Chelsea. Espléndidos son los cuadros en los que Haldane ofrece los espacios vacíos –con ausencia de figuras-, obras casi metafísicas al más puro estilo de Chirico. En este sentido, se representa una gran sala o vestíbulo y, el del túnel futurista, que el supuesto e invisible maquinista del convoy va devorando la velocidad con la mirada, cuadro en el que se aprecia la celeridad que la pintora ha sabido insuflar con su pincelada certera.
Las palabras y los números están presentes en algunos cuadros dotándolos de referencias reales y poéticas al mismo tiempo, al referirse a los nombres de las estaciones, las direcciones de los trenes o la salida de los viandantes. El letrismo que se introdujo en el arte pop y del que Haldane ha tomado ciertos acentos.



De togas y pelucas en la Justicia británica



No lejos de Westminster está el mundo jurídico de los tribunales, donde el Derecho sajón nace y se imparte desde la costumbre más que desde los códigos al modo napoleónico o latino. Lynda Haldane ha querido representar en su pintura las figuras de sus abogados y jueces revestidos de solemnes togas, blancas pelucas empolvadas y puñetas de lujosas puntillas. Estos cuadros parecen el anverso de las figuras representadas en la serie de El Metro. Ahora los personajes pareces más solemnes, seguros y pagados de sí mismos; caminan erguidos y autosuficientes aunque también lo hagan en ocasiones de espaldas o cuelgan mayestáticos en un retrato. Los abogados conversan y juegan en las escalinatas, tocan el piano, bailan en la biblioteca... La semántica inglesa se cuela en el lenguaje. A load of bananas, se dice para expresar lo que son tonterías. Algunos de los lienzos de esta serie incluyen un racimo de plátanos, queriendo aludir a la conversación intrascendente que llevan a cabo los profesionales de la justicia, pese al empaque con que la envuelven. Hay humor e ironía en esta pintura que evoca las críticas satíricas o caricaturescas del francés Honoré Daumier al mundo de la Justicia, después de haber trabajado en ella.


Dos poetas al fondo de su obra

Lynda Haldane ha leído despaciosamente el hermoso poemario surrealista que escribió el poeta granadino de Fuentevaqueros y lo ha tomado como pretexto evocador para su pintura. No ha tratado en momento alguno de ilustrarlo sino de interpretar el sentido de su lectura personal. Poeta en Nueva York fue el libro con el que García Lorca quiso desquitarse del reconocimiento y éxito popular del Romancero Gitano. Rafael Alberti, poeta igualmente de la Generación del 27, le advirtió del peligro de insistir en el tema costumbrista de lo andaluz y los gitanos. Lorca reaccionó con un poemario espléndido que le motivó la ciudad norteamericana de los rascacielos, llena de sugerencias, contrastes y futuro.

La “Oda a Walt Whitman” le ha interesado de modo especial a la pintora y la refleja en un cuadro resuelto en blancos, con un personaje al que apenas se divisa el rostro de un negro. La obra refleja un hálito de misterio y de pathos. ¡Ay, Harlem, disfrazada!/ ¡Hay, Harlem, amenazada por un gentío de trajes sin cabeza!/ Me llega tu rumor,/ me llega tu rumor atravesando troncos y ascensores,/ a través de láminas grises,..., escribe García Lorga en el citado poemario.

En la misma serie, dos representaciones de adolescentes -siempre náufragos en la vida-, una, en el interior de una habitación y, la otra, en el exterior de la ciudad. Ambas participan de esa aura de melancolía que la pintora sabe plasmar en su arte. Y tú, bello Walt Whitman, duermes a orillas del Hudson! Con la barba hacia el polo y las manos abiertas, escribe el poeta.
Ha sido generoso por parte de Haldane ofrecer en esta exposición sus primeros vagidos de lo que será su próxima serie pictórica, a través de tres piezas.

Recordemos que, por encima de todas las referencias humanas, sociales y poéticas, los cuadros de Lynda Haldane son pintura/pintura. La artista británico/española ha optado por el arte del pigmento, concretamente el óleo sobre lienzo, como materiales y soportes poderosos y seculares, que harán perdurar las piezas de sus manos, frente a otros pigmentos más frágiles, coyunturales o en experimentación. Arthur C. Danto, filósofo, teórico y crítico de arte, autor de Muerte del arte no acertó en sus profecías. Ni el arte, ni la pintura, ni el óleo, ni Dios ha muerto, como osadamente aventuró a finales de los 80. Al contrario, el arte se enriquece con nuevos lenguajes, salidas, soportes y materiales, sin perder un ápice de los abiertos por la tradición. La pintura no sólo goza de buena salud sino que prospera con éxito entre los nuevos coleccionistas.

Lynda Haldane ha sabido brindarnos en esta exposición, con pinceladas constructivas, una pintura sólida, bien hecha y compactada, coherente y sabia en sus composiciones, en su dibujo de las figuras y los espacios; en su rico cromatismo de luces y sobras; en su poética evocadora de realidades duras o mundos poéticos. No en balde la exposición sostiene el título de Poesía y Realidad, al dotar de matices poéticos unas visiones retinianas de los hombres que viven en las ciudades.


Montserrat del Amo, primera figura de la Literatura Infantil y Juvenil

Julia Sáez-Angulo

Montserrat del Amo (Madrid, 1927) ha escrito, durante medio siglo, sesenta libros de literatura infantil y juvenil de amplio eco y reconocimiento entre los niños y jóvenes de habla española, es la primera figura de la literatura infantil española. Muchos de sus lectores han seguido sus títulos con fidelidad y devoción, hasta el punto de que algunos escolares han pedido a las editoriales que reediten sus títulos cuando éstas los daban por descatalogados.

Montserrat del Amo fue objeto de un gran homenaje y una exposición en el Museo de la Ciudad de Madrid, con motivo de su 80 cumpleaños. Han sido numerosas las ediciones de sus libros, por lo que se trata de una educadora que ha nutrido el conocimiento, la sensibilidad y el lenguaje de miles de lectores jóvenes en el ámbito de la lengua española, por un lado, y también foráneas al haber sido traducida a las principales lenguas extranjeras. Cuenta con los primeros premios de Literatura Infantil y Juvenil como el Nacional y el Lazarillo.

Licenciada en Filosofía y Letras, especialidad de Literatura Hispánica, en la Universidad Complutense de Madrid en 1976, Montserrat del Amo se dedicó a la enseñanza de la Lengua y Literatura hasta que en 1985 dejó la docencia para dedicarse de pleno a la creación literaria. Un reto y un riesgo que asumió, por vocación, con valentía y que le permitió entregarse por completo al trabajo de la escritura que ha dado sus frutos y le ha permitido vivir de ellos.

Sesenta títulos en su quehacer literario


En Narrativa y Teatro son 60 los títulos que se cuentan en su haber; dos en Historia; dos en Biografía; 2 de Ensayo y dos piezas discográficas. Actualmente prepara un amplio Estudio sobre la lectura oral de los cuentos, actividad que ella estimula y practica con maestría, diferenciándola del cuenta-cuentos, más dedicado al espectáculo. Entre los títulos narrativos más emblemáticos se encuentra: La cometa verde; Zuecos y naranjas (tres ediciones); Velero de tierra y mar (cuatro ediciones) o Rastro de Dios (veintidós ediciones). La editorial Castalia publicó en el 2005 un libro antológico titulado Cuentos.

Cuenta con una docena de premios en su trayectoria, entre los que se encuentran el Nacional de Literatura (1978); el CCEI al Mejor Libro del Año (1991); el dela Complutense de Literatura Infantil y Juvenil (1993); el Lazarillo (1960), etc. Ha sido nominada al premio Internacional Hans Christian Andersen y figura en su Lista de Honor por su título Patio de Corredor.
Propuesta a la Real Academia de la Lengua


Tiene obras traducidas al ingles, francés, portugués, catalán, gallego, etc. Su obra ha sido objeto de dos tesis doctorales en las Universidades de Madrid y Sevilla, así como de varios estudios literarios ensayísticos como el de Rosario Hiriart, Montserrat del Amo: Vocación y Oficio (208 pags) Editorial Anaya, Madrid 2000. Los críticos de literatura infantil más conspicuos han comentado su obra.

La Asociación de Amigos del Libro Infantil y Juvenil propuso el nombre de Montserrat del Amo para su ingreso en la Real Academia de la Lengua Española. Su deseo es que figure algún representante de la Literatura Infantil y Juvenil en la noble institución y Montserrat del Amo sería su figura más señera.

Ernestina de Champourcin, Recuerdos de una poeta que crece con el tiempo



Por Julia Sáez-Angulo

Le encantaban las tertulias literarias. Voy a poner una día a la semana para recibir en casa, como hacíamos antes. Es lo más cómodo; el que pueda que venga y el que no, que no venga. ¿No te parece?, me decía cada cierto tiempo. Echaba de menos el ambiente de tertulias madrileñas de antes de su exilio en México. Solía asistir con frecuencia a las del poeta Juan Ramón Jimenez en la calle Lista (hoy José Ortega y Gasset). 

Le gustaba la compañía y la conversación. Ernestina de Champourcín y yo hemos pasado varias tardes juntas en su casa del Paseo de la Habana en Madrid hablando de mil cosas, pero sobre todo de literatura y de escritores si es que no es lo mismo. El poeta y editor Arturo del Villar –su editor- nos acompañaba con frecuencia y disfrutábamos los tres con la palabra porque nos interesaban las mismas cosas y nos movíamos en el mismo campo de la cultura y la literatura.La escritora preparaba un té aromático con pastas, muy bien servido en bonita bandeja, tazas de porcelana y pequeñas servilletas de tela. El té nos espabilaba y ayudaba a sostener la conversación más fluida.

Conocí a Ernestina de Champourcín (Vitoria, 1905 - Madrid, 1999) en los años 70, al hacerle una entrevista para el diario Arriba en el que yo dirigía el suplemento cultural. El fotógrafo del periódico le hizo una buena sesión de fotos, algunas conmigo, que conservo con aprecio en mi álbum; son todas de gran formato (13 x 18 cm). También guardo otra pequeña foto junto a Ernestina y el poeta académico José García Nieto, ya fallecido; si no recuerdo mal fue en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, con motivo de la entrega de un Premio Cervantes.

Ernestina era una mujer acogedora, con sentido del humor y acentos de ironía. Debido a los libros que Arturo del Villar preparaba sobre Juan Ramón Jiménez, hablábamos mucho de él y de Zenobia, buenos amigos suyos. Ernestina conservaba cartas de ambos en su archivo personal y a veces nos las mostraba para corroborar lo que nos decía, que el poeta de Moguer tenía una escritura de rasgos rúnicos. Algunas de esas cartas las vendió más tarde a la Biblioteca Nacional. La escritora nos contaba anécdotas de su encuentro con el matrimonio Juan Ramón -Zenobia en Nueva York, cuando ella era traductora en la ciudad norteamericana.

Arturo del Villar y yo le decíamos que convendría poner una placa memorial en la casa de la calle Serrano de Madrid, donde vivió Juan José Domenchina, esposo de Ernestina. A ella le parecía bien, así que iniciamos las gestiones con un escrito y documentación en el Ayuntamiento madrileño. El editor fue el encargado de entregar la documentación, pero desgraciadamente no se consiguió nada. El mutismo fue total y nos quedamos desencantados.

Cuando comuniqué a Ernestina la noticia de mi boda en 1983 se alegró y me hizo varios comentarios de todo tipo sobre el matrimonio, serios, humorísticos, irónicos... Solo recuerdo uno a modo de conclusión que me pareció reflejaba su propia experiencia: “El matrimonio es difícil pero interesante”. Cuando en 1985 nació mi hija Cristina y la invité a su bautizo, me ofreció para ella el regalo de una joya suya envuelta en un saquito de terciopelina azul. “Para cuando sea mayor”, me dijo. Se trataba de un anillo de plata con numerosos hilos con pequeñas turquesas engarzadas, anudados por un pasador. Seguramente Ernestina lo adquirió cuando residía en México.
Fue feliz en su estancia mexicana


Del país azteca contaba muchas cosas. Reconocía que fue feliz allí. A diferencia de su marido, que echaba continuamente en falta a su Madrid natal, ella se adaptó por completo a la ciudad americana donde contaba con amigas muy queridas a las que citaba con cariño. Le gustaba relatar una anécdota que a mí me hizo particular gracia. Al poco de instalarse en la ciudad de México, contrató a una muchacha india para que le ayudara en las tareas domésticas. Ella le hablaba en su tono habitual y le daba las indicaciones precisas sobre qué limpiar o qué hacer en la casa, pero la muchacha se le plantó y con cierta dignidad ofendida, le dijo:
-Señora, si me habla golpeao, yo la despido.

Seguidamente comparaba el tono seco de los españoles, sobre todo castellanos, con el más dulcificado de los latinoamericanos. Ella misma trató de moderar su tono en el país azteza.

En cierta ocasión le dije que yo escribía relatos y se echó a reír.“Hoy todo el mundo escribe relatos”, me dijo. Me quedé seria y le dije algo histriónica: “Ernestina, me has ofendido”. “No, no. No era mi intención hacerlo”, insistía después preocupada.

Arturo del Villar le editó un par de libros y los tres los celebramos en su casa comentando y analizando la publicación.

Comencé a hacer una colección de poesías manuscritas por sus autores y le pedí una a ella. En realidad fue de los primeros poemas manuscritos guardados. Me preguntó cual quería, pero le dije que lo dejaba a su elección. No tardó muchos días en entregármelo. Había elegido un poema dedicado al pintor Van Gogh “en consideración a que tú eres crítica de arte”, me dijo. Muchas veces habíamos comentado el retrato de perfil que le hizo Bernardino de Pantorba, y que tenía colgado en su salón. Era una bella cabeza, un buen dibujo ligeramente coloreado que representaba un rostro joven que guardaba bastante fielmente el parecido con la mujer madura que era en los 70.

Ernestina era una mujer muy independiente y de carácter. Hablaba de Carmen Conde y de su marido a quienes había tratado. También de las hermanas Pedroso y Sturdza, sobre todo de Lolita y Margarita, a quienes conoció en los años 30 en la casa de Juan Ramón Jiménez. Eran las niñas jovencitas que alegraban la vida del poeta, esas que le hacían decir a Zenobia cuando llegaban: “Juan Ramón, aquí están tus niñas”. Eran muchachas muy guapas, hijas del conde de San Esteban de Cañongo y de la princesa rumana María de Sturdza. Juan Ramón anduvo platónicamente enamorado de Margarita a la que dedicó algunos poemas.

Amiga de poetas y artistas

También nos hablaba –porque yo le preguntaba- de María Roësset, la escultora que se enamoró de Juan Ramón y acabó suicidándose porque su amor era imposible al estar él casado. Fue un episodio muy doloroso que los conmocionó a todos los que estaban cerca del poeta que llegaría a premio Nobel.

Quise conocer a Margarita de Pedroso y la entrevisté para el suplemento del ABC, titulado Blanco y Negro, bajo el título “Margarita de Pedroso, el amor platónico de Juan Ramón”. Ernestina me había facilitado su teléfono. Margarita me recibió en su casa de la calle Serrano que hacía esquina y desde su ventanal en rotonda se divisaba ampliamente la calle Juan Bravo. Cuando le dije que sus datos me los había facilitado Ernestina de Champourcín, quiso volver a verla e invité a ambas en mi casa para reunirlas. A partir de entonces siguieron viéndose y conversando a solas en casa de Ernestina.

Seguramente son muchos los recuerdos que yo tenga de Ernestina de Champourcín, pero, por ahora, son sólo estos los que afloran. Cuando se vive sin pensar en que un día todo será sólo memoria, una no trata de atesorar con usura lo vivido, sino que deja deslizar las cosas suavemente sin atraparlas con la fuerza en la escritura. Irán viniendo más cosas al pensamiento, porque la memoria es caprichosa, pero se podrán añadir como escolios.


Isabel San Sebasián narra en "Astur" la presencia visigoda en España

Astur
Isabel San Sebastián
La Esfera de los Libros (485 pags)
Madrid


Julia Sáez-Angulo

A falta de una buena enseñanza institucional de la Historia en los manuales educativos, tanto en cantidad como en calidad, el interés por la novela histórica parece querer suplir el deseo de conocer el pasado por parte de los lectores. Isabel San Sebastián fabula en este libro sobre un guerrero visigodo y una mujer, la última de su estirpe, con una profecía por medio que marca sus destinos. No es la primea vez que la autora aborda el género, ya lo hizo recientemente con una novela de éxito titulada La visigoda (2006), ganadora del premio Ciudad de Cartagena 2007, que se mantuvo un tiempo en las listas de los libros más vendidos. En realidad esta novela viene a ser la primera parte de la obra citada.

Isabel San Sebastián (Chile, 1959) es una periodista combativa a la que no le falta el gusto por escribir narrativa y lo hace muy bien. Todo es literatura, el periodismo como género y la novela como tal; cada cual tiene sus normas y atenerse a ellas es la clave del acierto a la hora de escribir. Como bien señala el académico Luís María Anson, hablar de “periodista y escritor” no deja de ser una repetición o enfatización inútil. El caso de Isabel San Sebastián, una mujer inteligente, es ilustrador de lo dicho: una excelente escritora en ambos géneros.

Astur se centra en el siglo VIII y tiene como protagonistas a Huma e Ickila, sacerdotisa y guerrero respectivamente, que, hasta su encuentro, habitan geografías diversas en las montañas de Asturias o en Recópolis (hoy Guadalajara) la ciudad fundada por Leovigildo al borde del río Tajo que le sirve de foso natural contra el ocupante islámico. Una ciudad que todavía conserva en soberbias ruinas elocuentes y que vale la pena visitar junto a la localidad de Zorita de los Canes, lugar de hermoso castillo y nefanda central nuclear obsoleta. El príncipe Alfonso es otro personaje cristiano implicado en Astur. El pulso narrativo se sostiene en medio de una aterradora profecía, que a la usanza griega, predetermina el hado o destino de la protagonista.

El libro, bellamente editado con pastas duras, publica al final dos capítulos de nombres: “Dramatis personae” y “Topónimos”, que aleccionan e informan al lector sobre los personajes y los lugares citados. Un mapa de España en el interior de las cubiertas ilustra igualmente sobre los lugares más relevantes de la península en la baja Edad Media, período histórico en el que se desarrollan los hechos narrados.



Madeleine Vionnet, Exposición en París de su refinada moda


Madeleine Vionnet
Purista de la Moda
Musée d´Arts Decoratives.
París. Del 24 de junio al 31 de enero de 2010



Gema Piñana

Fue una innovadora tanto en el campo de la alta costura como en el social. Liberó el cuerpo de la mujer con una indumentaria que dejaba a la vista las formas naturales de sus silueta, con un refinamiento sumo. Madeleine Vionnet (1876 – 1975) es un paradigma de la historia de la moda del siglo XX, una diseñadora que supo ver la importancia de la creatividad en el arte del vestir y que donó al parisino Museo de Artes Decorativas de París buena parte de su patrimonio, consciente de que debía ser conservado, por eso la institución le ofrece ahora un homenaje con las mismas piezas que donó.

Vionnet hacía desfilar a su maniquíes sin corsé y con los pies desnudos para que mostraran la gracilidad de la figura femenina y recuperar sus formas naturales. En este sentido fue revolucionaria, así como en la atención a sus empleadas de talleres en los veinte talleres de que disponía, pues les ofreció el servicio de dentista y de ginecología. La diseñadora revolucionó también el mundo de los bordados al pedir a los profesionales una nueva manera de llevarlos a cabo para embellecer sus piezas. Se decía que Madame Vionnet fue con su investigación en la moda tan lejos como los cubistas en la pintura.
Clientela cosmopolita de entreguerras


Nada menos que 122 vestidos, 750 piezas de telas y patrones, 75 álbumes fotográficos de copyrights, dibujos originales, libros de cuentas y libros de su biblioteca personal constituyeron la fabulosa donación de Madeleine Vionnet, la modista que trabajó intensamente en la capital francesa para una clientela cosmopolita en el periodo comprendido entre las dos guerras mundiales de 1914 y 1939. De hecho dejó de trabajar el año en que estalló esta última. A partir de este momento se dedicó a dar cursos de diseño a las nuevas generaciones.


Se la ha llamado “Modista de modistos” porque Vionnet gusta a muchos de los creadores más recientes y audaces en el refinamiento como son John Galliano, Issey Miyake, Yophji Yamamoto, Azzedine Alaia. Ella aprendió con las hermanas Caillot y con Jacques Doucet. Su establecimiento decorado al estilo Decó tuvo lugar, primero en la Rue Rivoli y después en la Avenida Montaigne donde iba la clientela más distinguida.

La exposición es una amplia retrospectiva con obras bien conservadas y restauradas, en las que como cartel rojo sobre el que luce un hermoso vestido negro ajustado al cuerpo sobre el que se superpone otro transparente de organza con lorzas que oculta y potencia al mismo tiempo la silueta del primero.








Consuelo Sierra, Exposición de Joyas alusivas al vino




Julia Sáez-Angulo

La diseñadora de joyas Consuelo Sierra presentó en su establecimiento de Moda Shoping de Madrid, una singular exposición de joyas alusivas al vino, bien sea por su color o el diseño de sus formas, con hojas de parra, pámpanos, racimos de uvas o representación de fábulas como la de la zorra y las uvas de Esopo. Junto a las joyas, distintas botellas y copas de cristal con vino servido de Rioja, Rivera del Duero, La Mancha, Jerez o Cava, para poner de manifiesto la asombrosa equivalencia del color entre las piedras preciosas o nobles, con los distintos caldos del país.

Consuelo Sierra explica que lleva unos cuantos años haciendo esta colección tan singular de relación entre las joyas y el vino, con la idea de presentarla en el 2009, vigésimo aniversario de su firma.

Entre las piezas más singulares se encuentran los pendientes con racimos de uvas a base de aljófar del XIX procedentes por su estilo del Levante mediterráneo, Salamanca o Zamora. Sorprendente el gran broche con la citada fábula de Esopo de primeros del XX. “Es una pieza que me la han querido comprar varias veces pero que me he resistido a venderla para no empobrecer la colección”, dice la diseñadora. No muy lejos un bolso de los años 20 bordado con hojas de parra en acero facetado, que imita muy bien el brillo de los antiguos diamantes.

Si nos acercamos al color veremos joyas con brillantes color champagne, o brunos como los vinos de Jerez. La equivalencia de los tintos con los rubíes o granates es total; de los rosados y claretes con las turmalinas y el berilo morganita es exacta, así como las esmeraldas y aguamarinas en tono rosa. Otro parecido asombroso es de la turmalina con el vidrio verde de las botellas. “En suma, puede haber una piedra, una gema, para cada vino”, explica Consuelo Sierra, al tiempo que describe la tipología de cada una de las joyas antiguas, de época o vanguardistas que componen la muestra.

“La joya es probablemente la forma artística que mejor puede representar los valores de las uvas y el vino: las calidades de colores y texturas; la intensidad y la saturación de los tonos que recuerdan directamente al sabor de los mejores caldos”, concluye Consuelo Sierra.