sábado, 19 de febrero de 2011

Linda de Sousa muestra la instalación de “Transparentes” en la Universidad Autónoma de Madrid



“Transparentes”
Linda de Sousa
Sala de Exposiciones
Universidad Autónoma de Madrid
Del 21 de febrero al 4 de marzo




L.M.A.


El asesinato de una mujer en Málaga al ser apuñalada en plena calle por su ex pareja el 11 de febrero, eleva a once el número de mujeres muertas a causa de la violencia machista en lo que va de año, según los datos contabilizados por la Secretaría de Estado de Igualdad. En las mismas fechas del 2010, eran cuatro las mujeres víctimas de la violencia de género. Esta es la razón por la que la artista portuguesa/española Linda de Sousa Coello (Lisboa, 1949) lleva a cabo su exposición “Transparentes” en la sala de exposiciones de la Universidad Autónoma de Madrid.


La lusista María Tecla Portela Carreiro ha hecho la presentación de la artista en esta muestra, que se abrió en la noche en blanco del Museo Thysen-Bornemisza, siguió en el Ateneo de Madrid y se llevó más tarde a la Capilla del Doncel de Sigüenza. De Sousa ha participado en diversos congresos nacionales e internacionales de mujeres artistas, entre ellos recientemente en México.


Portela escribe: “De Linda de Sousa nos cuentan que nació en Portugal y que, a sus irrenunciables orígenes lusitanos, ha añadido la adopción de la españolidad. Que se formó en Químicas, que tiene algún ancestro chino y que es una viajera incansable… Que – entre sus innumerables actividades - ejerció como docente y como crítico y que comisarió diversas exposiciones, tanto españolas como extranjeras, habiendo, también, actuado como jurado en diferentes certámenes. Que le gusta destacar, entre sus premios, el Primero de Instalación en la Bienal de la Universidad de Chapingo (México, 2008). Y que entre sus mejores recuerdos se encuentra la instalación “Transparentes”, en 2006, en el Museo Thyssen, en Madrid, un grito traslúcido a favor de las mujeres maltratadas. Sabemos, por lo demás, que su obra figura en museos y colecciones privadas de varios países.

Con estos ingredientes, nos ha salido una mujer con fuertes raíces que se hizo ciudadana de un mundo estético de inusual riqueza: une, a sus herencias, las soberbias adquisiciones que le proporcionan su vitalidad, su increíble capacidad de trabajo y una suerte de alquimia con la que tan bien – y también- elabora sus mágicas creaciones.


Su orientación existencial no la priva de poner un toque de humor – incluso un matiz lúdico – que deja traslucir, sin ningún tipo de rodeos, hasta en los “momentos” más dolorosos de su obra. Y que, con frecuencia, enlaza con ese toque de “erotismo vital” del que tampoco pretende prescindir. Acérrima defensora de los más débiles y desprotegidos, la mujer - la mujer pobre, desconsiderada y maltratada – es un tema predilecto y recurrente en sus creaciones. Cualquiera de ellas se nos muestra como un grito ya de dolor, ya de protesta, ya de desolación, ante el terrible drama de las mujeres que a diario mueren – y viven - bajo la bota del maltrato social, económico, religioso, cultural o de cualquier otro signo. Su experiencia y su capacidad de observación le permiten reflejar – que no recrear- la dureza de esas realidades, logrando convertirla en una irrebatible denuncia de deslumbrante valor artístico”

Por su parte la artista explica: “Desde que vi a mi madre tendida en el suelo, sin sentido, a causa de un puñetazo que le había dado entre los ojos aquel, al que yo llamaba padre, tuve plena consciencia de lo frágiles que éramos las mujeres frente a la violencia. Llevábamos años sufriéndola toda la familia, era algo que se aceptaba, porque nos lo habíamos merecido, por no hacer bien las cosas, porque éramos torpes, porque no valíamos para nada, cuando no era porque éramos malas, retorcidas, arpías (sólo ellos eran nobles); era debido a nuestra estúpida ignorancia: por supuesto nunca a la suya.

En aquel momento me di cuenta de que no quería que me callaran a golpes, pero eso es muy difícil de conseguir en una sociedad en la que la agresividad, la injusticia, la perversidad, pueden llegar a ser motivo de humor…

Desde entonces han pasado cincuenta años, diez lustros en los que he luchado por ser alguien, porque se me respetase, porque se me escuchase, y lo trágico es ver que esto sigue pasando, en una sociedad para la cual las víctimas siguen siendo transparentes, cuya mirada no es que se aparte: es que pasa a través de esos cuerpos heridos, amoratados, como si no los vieran a pesar de que los rodean, si en algún momento se topan con ellos y los molestan les apartan de un manotazo, tal como podrán hacerlo con las figuras de mi instalación.”


Grandes Dibujos sobre Acetato

La exposición, que ha sido itinerante por diversas ciudades españolas y extranjeras, es una denuncia a través de la expresión plástica de una situación que se ha convertido en auténtico genocidio contra la mitad de la humanidad. Mueren más mujeres a manos de sus parejas que víctimas del terrorismo. El machismo y la misoginia global son un hecho dramático que pesa de modo sistemático sobre las mujeres.


Linda de Sousa lo escenifica con su lenguaje plástico y ofrece rotundos dibujos de trazo grueso sobre acetatos de gran formato para reflejar el mundo dramático en que vive la mujer víctima de la violencia y en última instancia de muerte. Además, la artista portuguesa lleva a cabo instalaciones de sus dibujos recortados y situados en una tensa relación de encuentros. Casi un centenar de piezas componen la instalación expuesta.

En las paredes de la sala pueden leerse afirmaciones terribles y machistas servidas por la historia y la tradición de diferentes cultura como el aserto árabe de “Pega a tu mujer una vez al día, tú no sabrás por qué, pero ella sí lo sabe”.

Galardonada con diversos premios en Portugal, Francia y España, Linda de Sousa es una de las artistas plásticas más singulares que ha ido trabajando su obra por series como: Internautas; Virtual; Denuncia Social; Anorexia; Mujeres maltratadas; Constructivismo matéricos; Paisajes matéricos; Tauromaquias; Digitografías y Ahondando en la Materia.

De Sousa, que ha pronunciado recientemente en Madrid una conferencia sobre "Tres poetisas portuguesas: Florbela Espanca, Rosa Lobato de Faria y Ana Luisa Amaral", tiene su obra en diversos museos como el de Salta (Argentina), Gavá (Mallorca), Marmolejo (Jaén), Azuaga (Badajoz), Museo del Dibujo del Castillo de Larrés (Sabiñánigo. Huesca). Está casada con el artista Juan Jiménez, experto dibujante del desnudo femenino y fotógrafo.

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viernes, 18 de febrero de 2011

Eduard Márquez novela el naufragio de la generación de los 50 en "Un día antes de mañana"




“El último día antes de mañana”
Eduard Márquez
Alianza Editorial (160 pags)
Madrid, 2011




Julia Sáez-Angulo



La madurez es el arte de superar las frustraciones que produce la vida en su misma esencia desde el nacimiento a la muerte pasando por todas las edades y etapas. El protagonista de “El último día antes de mañana” padece todo ello en la época franquista y atribuye a los tiempos los males, más que a las voluntades.

Oh tempora, oh mores! que diría el clásico, que es clásico por ser intemporal y válido para todas las épocas. Eduard Márquez (Barcelona, 1960) ha escrito una novela en la que el protagonista pasa por los avatares duros y decepcionantes de muchas vidas: madre inestable, educación con abusos, represión y desmadre de sexo y otros desmanes como la droga –entrega al dios Exceso después de dejar al Dios cristiano-, fracaso matrimonial, muerte de una hija, contemplación del amigo transformado en mendigo, decepción y abandono de amores e ilusiones sucesivas, incluidas las ambiciones literarias...

Pero ¿Quién ha dicho que la vida es un lecho de rosas? Un camino sin espinas... desde luego no han sido los clásicos. Después de todo salir a flote es una cierta victoria. La novela de Márquez, que anteriormente escribió otras como “Cinco noches de febrero” o “El silencio de los árboles”, es dura pero la catarsis llega con la buena escritura, la buena literatura y el tamaño justo.


Una cita de James Salter


La novela “El último día antes de mañana” comienza con una cita de James Salter que pone en situación: Una cosa sí había visto: cuan cerca podía estar el hombre de la catástrofe por más seguro que se sintiera. Él había visto cambiar situaciones, malograrse una cosas detrás de otra. Era algo que podía suceder sin previo aviso. A veces la gente conseguía salvarse, pero llegaba un punto en que no podía. A veces se preguntaba sobre sí mismo: cuando llegara el revés y las vigas empezaran a venirse abajo, ¿qué sucedería?”

La novela de Eduard Márquez, como toda novela, tiene algo de vida propia, aunque no sea estrictamente biográfica. Responde a su generación y parece quejarse de ello. Un grito en el desierto. La siguiente generación deberá quejarse y lamentarse de otras cosas. La Arcadia feliz no existe más que en la literatura mitológica; el paraíso está por ver. Es el drama unamuniano de la vida, en el que hay que luchar para combatir el desgarro. Nada como la novela, como esta novela para plasmarlo.

Márquez ha publicado toda su narrativa en Alianza Literaria. Yambién ha publicado poesía en títulos como “La travesía innecesaria” y “Antes de la nieve”. En cuanto a literatura infantil de su cosecha figuran los libros: “Los sueños de Aurelia”; “Aurelia y el robasombras”; “Las ranas de Rita” o “Andrés y el espejo de las muñecas”.

Andrés Rábago-OPS, publica sus dibujos críticos en “La edad del Silencio”



“La edad del Silencio”
Andrés Rábago; OPS
Colección: Reservoir Books. Mondadori
Galaxia Gutemberg/Círculo de Lectores
Barcelona, 2011 (224 pags); 28,90 Euros





Julia Sáez-Angulo


OPS es el heterónimo de Andrés Rabago que se caracterizaba por unos dibujos críticos, cáusticos o mórbidos, e silencio absoluto, es decir sin palabra alguna, lo que hizo que no sufriera los rigores de la censura franquista, poco sutil ni no hay lenguaje de letras por medio.

“Creo recordar que una vez secuestraron la revista “Triunfo” que llevaba una portada mía y el director me comentó que fue la revista más cara que sacó al mercado, ha declarado Andrés Rábago (Madrid, 1947), que presentó su libro bajo el heterónimo de OPS, firma que murió en los años 80 para dar paso a El Roto, un heterónimo que sí utiliza el texto en sus dibujos o viñetas.

Andrés Rábago dice que de lo que se siente orgulloso es de su pintura, a la que todavía no se le ha prestado la atención que merece. La ha expuesto en las galerías SEM y Bat de Madrid y próximamente lo hará en Valencia.

Felipe Hernández Rábago, experto en el cómic con carácter general, hizo de maestro de ceremonias en la presentación del libro de OPS “La edad del Silencio”, que contiene 275 dibujos seleccionados de un sinfín “guardados en una maleta y varias carpetas” al decir del autor. El libro abarca dos décadas de trabajo del célebre OPS.

De Goya a Magritte y De Chirico


“La obra cumple las funciones de ser espejo gráfico de la dictadura y de corregir malentendidos porque se vio como artista dependiente de corrientes surrealistas o metafísicas y al ver con calma su obra se observa el eslabón de la cadena de la tradición española que lo vincula al Goya de los “Disparates”, dijo Hernández cava.

Andrés Rábago-OPS se siente deudor de Dalí, Magritte, “el mejor surrealista de ideas” y De Chirico, “el mejor desde el punto de vista plástico”; también, en su última fase del expresionismo alemán, principalmente de Max Beckman. La imagen de contraportada del libro tiene una clara influencia del Grito de Munch, con su trazo negro y ondulado de la parte derecha.

El autor reconoce que OPS fue mejorando a lo largo de su desarrollo y pasó de la ingenuidad y falta de rodaje entre los 26 y 30 añ0s, a una madurez y mayor seguridad de trazo. Para Rábago, OPS y El Roto son heterónimos como pisos de una casa, a los que seguirán otros, ahora su propia pintura como Andrés Rábago.

OPS se mueve “en el terreno del interior, territorio emocional pre-consciente que actúa en lo consciente”. En los 80 al haber una prensa libre que hablaba de todo, OPS dio paso a El Roto que tenía necesidad de decir. Los dibujos de ambos se encuentran en algunas colecciones privadas y una de ellas, americana, ha prestado 30 dibujos para el libro “La edad del Silencio”. Es una pena que el Círculo de Bellas Artes no haya expuesto las obras de OPS en su sede, como ha hecho con otros autores, pero el autor está en contactos con la CAM para llevarla a cabo en una sala institucional.




jueves, 17 de febrero de 2011

Anaisa Franco, Premio Arte Electrónico en ARCO por la obra “Expanded Eye”



L.M.A.


BEEP en colaboración con ARCOmadrid, en su afán de difusión y desarrollo del arte electrónico, ha convocado por sexto año consecutivo el Premio ARCOmadrid/BEEP de Arte Electrónico con motivo de la celebración la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (ARCO)

El premio ha sido fallado por un jurado internacional formado por Roberta Bosco, Fernando Castro Flórez y Marie-France Veyrat, Vicente Matallana de La Agencia actuó como secretario del Jurado. La obra ha sido seleccionada entre un total de 67 trabajos presentados al certamen.

Anaisa Franco es una artista brasileña que en 2010 ha hecho una residencia en HANGAR, Barcelona donde desarrolló Rutina Alienada y otra en Taipei Artist Village en Taiwán, desarrollando proyectos. En 2009, realizó Realidad Suspensa en la residencia del LabMIS en San Pablo. En 2008, la escultura interactiva Expanded Eye en MediaLab Prado en Madrid durante Interactivos Juegos de la Visión. En 2007-08 obtuvo el premio de la beca “Proyecto Expansión Digital” de MECAD en Barcelona para desarollar Connected Memories, allí participó en clases, conferencias y artículos. En 2006 fue premiada con la beca Alban para hacer el Master en Digital Art and Technology en la Universidad de Plymouth, Inglaterra, UK, en el mismo año participó y desarrolló Controlled Dream Machina en Medialab Prado en Madrid. En 2004 se graduó en Artes Visuales en FAAP, San Pablo donde obtuvo beca por el mejor trabajo en la 34 Anual de Arte. Ha participado en exposiciones internacionales como la 5th Seoul International Media Art Bienalle, Korea o la Fusion Folks, Taiwán. También en la Píxel 08, Noruega, la Vision Play, en Medialab Prado, Madrid, en FILE, São Paulo, en Continuum Electrónica, Galeria l'Estruch en Barcelona, en Netmage Festival en Bologna, Italia, en Move Digital, A Coruña, España y en SLOW, Plymouth Art Centre, Inglaterra, entre otras.

Anaisa Franco ha estado desarrollando a lo largo de su carrera esculturas robóticas que interconectan lo físico y lo digital en forma de animaciones e intensidades, buscando una química entre los materiales. Ella provee de imaginación y sentimientos a sus esculturas usando conceptos oníricos de psicología.

La obra ganadora, EXPANDED EYE, es una escultura interactiva compuesta por un ojo gigante transparente que mira al usuario con una cámara infraroja y proyecta sus ojos dentro de la escultura. La escultura invita a la gente a mirar para dentro y jugar con la visión en un contexto mágico donde la percepción se une con la autorreflexión y la observación. Expanded Eye es un complejo proyecto de investigación y creación desarrollado en Media-Lab Prado durante interactivos 08, en colaboración con Jacqueline Steck, Alvaro Cassinelli, Carles Gutiérrez y Oswald Aspilla Pérez.

El Premio ARCOmadrid/BEEP de arte electrónico es una muestra más de como, la Feria Internacional de Arte Contemporáneo ARCOmadrid, está en proceso de renovación constante e incorpora cada vez con más fuerza las creaciones de artistas que utilizan las nuevas tecnologías como una herramienta más para la expresión, creación e investigación.

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ARCO, más y mejor feria al centrarse en el comercio de las obras de arte




Julia Sáez-Angulo

Atrás quedaron los shows y teatro de pasillos y corredores para ser lo que debe ser: una feria de arte para comprar y vender con el menor número de interferencias posibles. Carlos Urroz, nuevo director de la feria de Arte Contemporáneo ARCO, parece haberlo entendido y así las cosas marcharán mejor.

Los Príncipes de Asturias inauguraron esta edición de ARCO 2011 que cumple 30 años. Una exposición de fotografías de Luís Pérez-Mínguez y otros fotógrafos muestra algunas escenas de ese pasado en el que Leo Castelli (ya desaparecido), Pedro Almodóvar, Claudio Bravo o Soledad Lorenzo eran más jóvenes. Treinta años, un buen record para una feria que se sonó a sí misma como punta de lanza del arte contemporáneo.

Rusia es este año el país invitado y sus módulos feriales se mezclan entre todos sin hacer un gueto aparte como en otras convocatorias. El Museo Thyssen-Bornemiza, coneste motivo, ha reordenado la exposición de las vanguardias rusas de sus colecciones y es una buena ocasión de contemplarlas.

Espléndida la instalación de Alberto Bañuelos en piezas de alabastro. El escultor expondrá el año que viene en el Museo Nacional de Antropología de México sus cabezas reconstruidas en mármol que dialogarán con las mayas y aztecas. En el módulo del joven Museo ABC del Dibujo y la Ilustración, dibujaban el muro los artistas Juan Zamora, Alexandre Arrechea, Quique de la Rubia o Avelino Sola.

Curiosa la coincidencia de dos artistas con el juego del espejo en recintos circulares: Chul-Hyun-Ahn en una especie de pozo e Iván Navarro con un tambor de batería; ambos con luces de neón.

Otra curiosidad, las obras con textiles eran hechas por mujeres, como si sintieran la nostalgia de Penélope tejiendo. La portuguesa Joana Vasconcellos con una pieza espectacular de estatuas revestidas de ganchillo. Una mezcla de evocación clásica envuelta en el kitch doméstico.

La fotografía de Cándida Hoffer sobre la Casa de Pilatos en Sevilla es espectacular. ¡Qué fotógrafa! ¡Qué cámara maravillosa en su haber para lograr ese interior total y completo de imagen y color! En la Galería Toni Tapies, buenas piezas de su padre y hermosos bocetos sobre el campo de Alex Kats, que después lleva al gran formato.

Un paseo entre galeristas y artistas


Una se pasea y se ven grandes piezas en Elvira González, con buenas piezas de Elena del Rivero o Esteban Vicente; Helga de Alvear que de entrada vendió coho piezas; Soledad Lorenzo; Fúcares con un espectacular cuadros de Simeón Sainz; Juana de Aizpuru; Moriarty; Oliva Arauna, con espléndidas fotografías o las numerosas galerías belgas que han desembarcado

Al tiempo, una se tropieza a otros artistas como Marisa González que expone sus filipinas en Girona; Carlos Boix, que expone en la sala Maruja Mallo de Las Rozas; Hanoos, que expuso en Ángeles Penche; Elena González que sigue con sus hermosos dibujos de la mitología griega; Juan Moral que acaba de regresar de Cataluña donde ha trabajado en el taller de Xavier Cuenca; Linda de Sousa, que inaugura el lunes sus “Transparentes” en las salas de la Universidad Autónoma de Madrid; Gloria Vázquez que manda toda su producción pictórica a Japón porque “en España la cosa está más parada”; Juan Jiménez con su cámara en ristre, apresando cuadros, escultras, grabados y personajes, el ultimo Lady Foster, nacida Elena Ochoa, una mujer llena de proyectos que ha dinamizado y enriquecido el panorama artístico madrileño...

Madrid es capital del arte con cinco ferias. Además de ARCO, ArtMadrid en el pabellón de la Casa de Campo, con buenas piezas de arte contemporáneo español; DeMadrid, en el Palacio de Congresos y JustMadrid como feria novedosa y joven. De paso, las galerías muestran buenas exposiciones con motivo de estas fechas feriales: del 16 al 20 de febrero de 2011.

Premios ARCO a los coleccionistas

Por decimoquinto año consecutivo, la Asociación Amigos de ARCO ha entregado en la Sala VIP de ARCOmadrid sus Premios “A” al Coleccionismo. Con este galardón, la asociación hace un reconocimiento de la labor de los coleccionistas, tanto nacionales como internacionales, cuyo fomento ha sido una de las principales aspiraciones de dicha asociación desde su creación en 1987.

En esta edición el premio en la categoría de Coleccionismo Privado ha recaído en el empresario catalán, presidente y fundador de la firma Mango, Isak Andic, quien ha recogido personalmente el premio de manos de Fermín Lucas, director general de IFEMA.

En la categoría de Coleccionismo Corporativo ha sido reconocida la colección portuguesa BESart – Colección Banco Espírito Santo. Luis Eduardo Cortés, presidente de IFEMA, ha entregado el galardón correspondiente a esta categoría a Ricardo Espírito Santo Silva Salgado, presidente ejecutivo de la entidad bancaria.

Por último, el premio al Coleccionismo Internacional ha sido concedido a la institución rusa Fundación Cultural Ekaterina. El premio ha sido entregado por Alicia Moreno, concejal de las Artes del Ayuntamiento de Madrid a sus fundadores, los coleccionistas Ekaterina y Vladimir Semenikhin.

Junto a las tres categorías habituales en los Premios “A”, este año se ha concedido por primera vez, un premio in Memoriam al joven coleccionista murciano Antonio Fernández Villalba, fallecido el pasado mes de agosto. La emotiva entrega del galardón ha sido realizada por la viceconsejera de Cultura de la Comunidad de Madrid, Concha Guerra, quien ha entregado el reconocimiento al hermano del coleccionista, Emiliano Fernández Villalba, acompañado de la familia y amigos del homenajeado.

Para ver la feria de ARCO, ha viajado el coleccionista colombiano Camilo Otero, que articula su predilección en torno al Arte Latinoamericano. Recientemente expuso una selección en la Universidad del Málaga.









Rafael Aguirre presenta el libro “Así comenzó el Cristianismo”



“Así empezó el cristianismo”
Rafael Aguirre (ed)
Editorial Verbo Divino
Navarra, 2010 (597 pags)35 Euros



Julia Sáez-Angulo

El cristianismo no se cristalizó institucionalmente hasta el siglo II después de Cristo, anteriormente las distintas comunidades judeo-cristianas o helenístico-cristianas tenían sus contactos, diferencias y relaciones como sucedió en el encuentro de Pedro y Pablo, en el llamado anacrónicamente concilio de Jerusalén.

Rafael Aguirre junto a Carmen Bernabé, Fernando Rivas, Elisa Estévez, Esther Miquel Pericás, David Álvarez, Carlos Gil, Rafael Aguirre (editor) y Santiago Guijarro son los autores de los distintos ensayos que componen los capítulos sobre este interesante libro publicado en la colección Ágora de la editorial Verbo Divino. Un enfoque interdisciplinar que trata de reconstruir los primeros años y siglos de la doctrina de Jesús desde el punto de vista histórico.

En un resumen audaz de dos siglos, Rafael Aguirre habló en el Aula de ABC, de los orígenes del cristianismo destacando en primer lugar el gran impacto que la figura de Jesús de Nazaret dejó en sus apóstoles y discípulos. Destacó la forma de vida y organización de las primeras comunidades cristianas y las relaciones de las cabezas de cada una de ellas en principio ligadas al judaísmo de una u otra forma.

El contenido del libro en once capítulos va desde “El proceso del surgimiento del cristianismo” hasta “Las mujeres en los orígenes cristianos, pasando por El contexto histórico y sociocultural; La primera generación en Judea y Galilea; La primera generación fuera de Palestina; La segunda generación y la conservación de la memoria de Jesús: el surgimiento de los evangelios; El desarrollo de la tradición paulina; Las comunidades joánicas: un largo recorrido en dos generaciones; Otras líneas cristianas de la segunda generación; El Apocalipsis: una postura de resistencia ante el Imperio; Primera Carta de Clemente de Roma a los corintios; Ignacio de Antioquia: El cristianismo en el Imperio Romano (siglos I-II) y El nacimiento de la Gran Iglesia.

Un elenco de literatura cristiana primitiva y una selección bibliográfica completan este libro bien cuidado y de sumo interés desde el punto de vista histórico.

En la conferencia de Rafael Aguirre en la sede del Círculo de Lectores, se oyeron afirmaciones como que resulta anacrónico hablar de ortodoxia y heterodoxia en los primeros años del cristianismo, así como hablar de Pedro como primer papa o los obispos como sucesores de apóstoles en concreto. La formación del cristianismo fue un largo proceso de ajuste entre diferentes comunidades.

Evangelios narrativos y destrucción del templo


El nacimiento de los Evangelios, narrativos, no lo olvidemos, en los años 30 d. C. es un aconteciendo decisivo. El evangelio más judío de todos es el de Mateo y plantea una fuerte polémica. La destrucción del tempo de Jerusalén en los años 60 d. C. es un hito decisivo en la diseminación de las comunidades judeo-cristianas y para la misión de apóstoles y discípulos por distintos territorios de occidente.

Las comunidades paulinas entre los gentiles, después del encuentro de Pedro y Pablo en Jerusalén, tienen vía libre a la no circuncisión y a la libertad de purificación de los alimentos. Fue un encuentro clave, por cuanto se aclara que no es la ley la que salva sino la gracia de Jesucristo.

La capital del Imperio era la meta, al tiempo que Pablo va creando una serie de iglesias en ciudades importantes. El primer viaje paulino fue como enviado de la comunidad judeo-cristiana, el segundo ya es como enviado del Señor, pues él mismo se defiende como judío y como trabajador para no gravar a la comunidad con su mantenimiento. “Es exagerado decir que Pablo inventó la Iglesia, pero él la abrió a occidente. Como buen helenístico, la Biblia la difunde en griego.

La tradición de Juan conserva las palabras de Jesús de manera más espiritual y simbólica. Valentín fue un gnóstico que comenta el evangelio de Juan. Mahoma estuvo en contacto con comunidades judeo-cristianas más estrictas.

Al llegar a la gran Iglesia del siglo II hay una aceptación general de las Escrituras cristianas, canónicas y apócrifas (que no quiere decir falsas sino no canónicas o aceptadas por la autoridad más carismática); hay unos ritos propios aceptados por buena parte de las comunidades (rito de iniciación: el bautismo; rito de comunión: la Eucaristía); se consolidan las instituciones de las comunidades y las formulaciones doctrinales se centran en la persona de Jesucristo.

Se va perfilando una identidad de la Iglesia con más nitidez. El cristianismo es inexplicable sin la aceptación de la persona de Jesús. Sociológicamente es necesario y legítimo que la Iglesia se de una normativa organizativa, aunque la unidad no va contra la diversidad.

En suma, una conferencia apasionante aunque en algunas afirmaciones se pudiera discrepar por el oyente. Muy interesante el libro "Así empezó el cristianismo" que la amplía y centra. Vale la pena leerlo para asentir o discrepar, porque nada de lo que se dice es baladí.

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I. Acerca de Academia, Arte académico y Academicismo




Dolores Gallardo López


El término Academia proviene del lugar donde el filósofo griego Platón fundó su famosa escuela filosófica, que estuvo abierta hasta que en el año 529 d.C fue cerrada debido al edicto que en ese año promulgó Justiniano, emperador del Imperio Romano de Oriente.

Justiniano deseaba la unidad religiosa para mejor garantizar la hegemonía del Imperio bizantino y promulgó un edicto en el que proscribía los escasos restos que quedaban de la tradicional religión olímpica greco-romana, el judaísmo y numerosas sectas; prohibía también la enseñanza de la filosofía griega y obligó a cerrar las escuelas de Atenas, su último asilo.

El lugar donde Platón fundó su escuela es vinculado por la tradición con el héroe ateniense Academo, de ahí el nombre de la escuela. Por extensión, el término Academia designa a toda agrupación científica, intelectual o artística.

Academo

En la tradición legendaria griega Academo es conocido por su intervención en el pasaje mitológico del rapto de la adolescente Helena –conocida posteriormente como Helena de Troya- por Teseo, rey de Atenas y máximo héroe de la región del Ática.

Cuando los hermanos de Helena, Cástor y Pólux (conocidos como los Dioscuros o “Hijos de Zeus”) en la búsqueda de su hermana llegaron al Ática, Teseo no se encontraba en Atenas.
Academo les indicó dónde se hallaba la joven. Se dice que por esa razón los Dioscuros en sus represalias contra los atenienses, respetaron las tierras de Academo, situadas cerca de la ciudad y en las cercanías del mítico río Céfiso.

En el terreno de Academo y cerca del lugar donde se decía que estaba tumba del héroe, había un bosque sagrado y junto a ese lugar fundó Platón su escuela filosófica.


Las nuevas Academias

Con respecto al Arte, el término Academia se denominó posteriormente a las escuelas o talleres dedicados a la enseñanza y al estudio del arte.

En la Italia del siglo XV los círculos o tertulias humanistas atrajeron rápidamente el patrocinio de los grandes poderes económicos y políticos: vieron que en tales instituciones existía la posibilidad de difundir ideas y, al mismo tiempo, de perpetuar imágenes.

Poco a poco fueron surgiendo una serie de academias con la finalidad de trasmitir las técnicas tradicionales a los artistas jóvenes. La primera orientación implicaría trabajar de la manera que mostraban las grandes obras que habían llegado del pasado greco-romano.

Naturalmente tal hecho suponía la reducción de las magníficas obras de los grandes escultores griegos –las esculturas romanas son meras copias griegas, la pintura apena se conservó (Pompeya Y Herculano aún no habían sido devueltas a la luz)- a un mero conjunto de normas. El magnífico trabajo de genios del arte se reducía una serie de reglas, listas para ser copiadas.

El color de la rica paleta veneciana y su empleo de la luz se incorporaron para enfocar dramáticamente algunas figuras.

Proliferaron las obras por encargo y se desarrollaron grandes centros de producción y reproducción de arte. Se necesitaban talleres sincronizados en el estilo y tendencia del o los maestros, generando así las denominadas "Escuelas".

Bajo las academias, la hegemonía artística de Europa pasa de Italia a Francia.

Versalles, símbolo y sede de la monarquía absoluta, unificó todas las instituciones sociales y gubernamentales bajo una cabeza. Su equivalente en el arte se concreta en un conjunto unificado y racional de academias sometidas directamente al rey.

Las academias- instituciones eminentemente conservadoras desde su propio origen, como hemos visto- se convierten en la manera de transmitir la idea de absolutismo a la esfera del arte.

La Academia establece normas técnicas, patrones y modelos de simetría, orden, regularidad, dignidad y claridad.

Estas características hicieron que el arte académico fuera catalogado de "clásico" y quedó aprobado como modelo. Por tanto el antiacademicismo suele ser símbolo de renovación y rebeldía.

En 1870 había más de cien academias en Europa, lo que indica la conciencia que existía en torno a la reintegración de las artes a la sociedad. Las academias de música y literatura actuaban como árbitros del lenguaje que se debía desarrollar.

Obra académica

Se denomina "académica" a toda obra de arte que en su ejecución acata los mandatos y el formalismo impuestos por una Academia.

El Academicismo en el Arte

En el arte se conoce como “Arte académico” o Academiscismo es una corriente artística que surgió con posterioridad al llamado Neoclasicismo.

El llamado Academicismo se desarrolló en el siglo XIX especialmente en Francia, respondiendo a los ideales de la Academia de Bellas Artes de París y al gusto de la alta burguesía.

Su utilización de los recursos artísticos tradicionales, como al tratamiento de la luz, el color, la perspectiva, el dibujo, etc., responde a las normas establecidas por la Academia.

El Academicismo huye de los aspectos desagradables de la realidad y del realismo naturalista.

Las obras llamadas academicistas suelen ser de extraordinaria perfección técnica. Entre los pintores franceses academicistas destaca Jean-Léon Gérôme (1824-1904).

La exposición de J. L. Gérôme en el palacio de Villahermosa

El museo Thyssen-Bornemisza acaba de inaugurar una exposición-homenaje que consta de 57 obras. Este homenaje al pintor se debe a la labor de investigación realizada en el Museo d'Orsay de París, organizador de la muestra y uno de los prestadores más importantes.

Lo expuesto en Madrid es una versión reducida -aunque están las piezas esenciales- de la que se con gran éxito de público montó el Museo d'Orsay de París (recibió más de 300.000 visitantes) y fue exhibida el pasado año en el Museo Paul Getty de la ciudad de Los Ángeles.

J. L. Gérôme, uno de los artistas franceses más famosos en su época, ha sufrido con posterioridad el olvido en Europa, precisamente por su sujeción a las reglas académicas y su enfrentamiento a los impresionistas.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Rubén Darío, Antología poética en “Una sed de ilusiones infinitas”



“Una sed de ilusiones infinita”
Antología de Rubén Darío
Selección, Luís Muñoz
Ilustraciones, Mariona Cabasse
Editorial Edelvives
Barcelona, 2010




Julia Sáez-Angulo

“Un poeta muy antiguo y muy moderno” titula el estudio preliminar del libro antológico “Una sed de ilusiones infinita”, sobre la poesía del gran vate latinoamericano Rubén Darío, que con su trabajo literario renovó notablemente la lírica en lengua castellana. “Sus poemas estaban llenos de las cosas que había visto, oído o imaginado. Hablaba de lo que tenía cerca...”

Rubén Darío (Metapa, Nicaragua, 1867) empezó a escribir poemas siendo un niño y con ellos deslumbró a sus amigos y vecinos por la música y la belleza de sus palabras. Fue un poeta preciosista, que supo insertarse en el modernismo como un primer nombre. Fue cabeza de fila, que tuvo sus diferencias verbales con el escritor Ramón María del Valle Inclán, ambos dos grandes del español.

El poeta nicaragüense estuvo en América y en Europa. “Vivió durante algún tiempo en España donde fue amigo de otros poetas más jóvenes que él, como Antonio Machad y Juan Ramón Jiménez, a los que admiró y animó a seguir escribiendo”, se recuerda en esta hermosa antología de tapas duras que son la mejor protección del libro.

Los títulos más célebres de Rubén Darío son “Azul”, “Prosas profanas” y Cantos de vida y esperanza”, todos ellos cristalizan el perfume y la estética de su época. El poeta era enamoradizo y sus versos iban dirigidos a niñas y mujeres bellas. Novias, conocimientos intensos o fugaces despertaron su vena poética para bien de la literatura y sus lectores.


A las niñas y mujeres


“En invernales horas, mirad a Carolina./ Medio apelotonada, descansa en el sillón,/ envuelta en su abrigo de marta cibelina/ y no lejos del fuego que brilla en el salón”, dice el poeta en el primer cuarteto de un soneto que pinta una visión burguesa de la vida cotidiana. La resonancia de los versos de Rubén ha hecho que sus rimas se aprendieran por muchos escolares y se recitaran en voz alta.

El poema dedicado a Margarita Debayle dice: “Margarita, está linda la mar,/ y el viento/ lleva esencia de sutil azahar; yo siento / en el alma una alondra cantar: tu acento. Margarita, te voy a contar un cuento”. Otro de sus poemas se titula “Balada de la bella niña del Brasil”.

El nicaragüense ha escrito poemas muy singulares como “El soneto de trece versos”, “Amo, amas”, “La bailarina de los pies desnudos”, “Canción de otoño en primavera”, “La tortuga de oro camina por la alfombra”...

Como los broches modernistas de libélulas y mariposas, Rubén escribió varios poemas dedicados a animales. Más relieve cobran los retratos a Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez, Campoamor, Verlaine, Walt Whitman, Goya, Leconte de Lisle, Gonzalo de Berceo y otros.

Benedicto XVI, entrevistado, revela la situación de la Iglesia en el libro “Luz del mundo”



“Luz del mundo”
El Papa, La Iglesia y los signos de los tiempos”
Benedicto XVI
Conversación con Peter Seewald
Traducción de Roberto H. Bernet
Editorial Herder
Barcelona, 2010




Julia Sáez-Angulo


Con claridad, cercanía y dotes de comunicación el papa Benedicto XVI revela todas y cada una de las situaciones actuales y puntuales sobre la Iglesia en el libro “Luz del mundo”, a través de una amena conversación con el periodista Peter Seewald (1954) que ya lo entrevistara en otra ocasión para otro libro titulado “Dios y el mundo”, cuando entonces era el cardenal Ratzinger.

“Luz del mundo” es un balance esclarecedor al cabo de cinco años de pontificado, libro que aborda todos los temas con los que se ha tenido que enfrentar el pontífice Benedicto XVI (Alemania, 1927): ecumenismo, abusos de menores, reformas, relativismo, ataques a la fe o al cristianismo...

Los apartados de “Luz del mundo” abarcan los títulos de “Signos de los tiempos”; “El Pontificado”; “Hacia donde vamos” y un Anexo que acoge entre otros los rótulos de “Grave pecado contra los niños indefensos”, con la correspondiente Carta pastoral de 2010; “Del Discurso de Ratisbona” en 2006 y una Biografía y Breve crónica del pontificado.

El libro “Luz del mundo” no tiene desperdicio por la franqueza y los buenos y modernos modos de decir que tiene Benedicto XVI al responder a las preguntas del entrevistador que –como buen periodista- no se priva de inquirir por todo lo que haría cualquier ciudadano de hoy, desde la infalibilidad del Papa hasta los viajes en cada país, pasando por el diálogo con el Islam o el caso Williamson.

Sobre la infalibilidad del Papa explica muy bien el concepto que se ha desarrollado a lo largo de los siglos del cristianismo y que en tal sentido “el Concilio Vaticano I definió la capacidad de decisión última para que la fe conserve su carácter vinculante”, “lo que no significa que el papa pueda producir permanentemente afirmaciones infalibles”.

Un digno sucesor de Juan Pablo II

Juan Pablo II, próximo a su beatificación, fue un papa magno, pero su sucesor lleva camino de serlo igualmente, ya que Benedicto XVI es un teólogo formidable, un profesor de Teología, que soñó siempre con ser profesor de universidad, tal y como cuenta en este libro, pero se vio nombrado obispo, cardenal y su predecesor lo quiso a su lado, sin dejarle escribir al carta de renuncia a su actividad cuando cumplió los 75 años. Esto lo cuenta de modo admirable y conmovedor en el libro, algo así como si quisiera que Ratzinger permaneciera en activo y le sucediera como así fue.

“El espíritu de la liturgia” fue un gran libro del papa cuando era cardenal y en “Luz del mundo” aborda igualmente este tema como gran liturgólogo que es y gran pedagogo para refrescar la significación y simbolismo del lenguaje de la liturgia. “La liturgia no es ningún show, no es un teatro, un espectáculo, sino que vive desde el Otro. Eso tiene que verse con claridad. Por eso es tan importante el hecho de que la forma eclesial esté establecida”.

A la pregunta de: “¿Qué quiere Jesús de nosotros?”, Benedicto XVI responde: “Quiere de nosotros que creamos en Él. Que nos dejemos conducir por Él. Que vivamos con Él. Y que así lleguemos a ser cada vez más semejantes a Él y, de ese modo, lleguemos a ser de la forma correcta”.

La traducción del libro “Luz del mundo”, correcta en general, presenta algunas expresiones no muy claras o ligeramente cacofónicas como en la página 12 cuando, refiriéndose a Benedicto XVI, habla de “Para él la tarea es mostrar a las personas a Dios y decirles la verdad”.

Un libro en suma magnífico, porque “Luz del mundo” refleja un balance del cinco años de pontificado y una visión franca y serena del pensamiento del Papa ante la iglesia y la sociedad internacional




martes, 15 de febrero de 2011

VANGUARDIAS RUSAS: Nueva instalación de las colecciones Thyssen‐Bornemisza



"Vanguardias Rusas"
Museo Thyssen-Bornemissza Madrid
Salas 42 y 43 de la planta baja
Fechas: 15 de febrero – 20 de marzo de 2011



L.M.A


El Museo Thyssen‐Bornemisza conserva la más importante colección de arte soviético de vanguardia en España, con obras presentes tanto en su colección permanente como en la colección Carmen Thyssen‐Bornemisza. A partir del 15 de febrero, y coincidiendo con la celebración en Madrid de la Feria de Arte Contemporáneo ARCO 2011, que tiene a Rusia como país invitado, elárea de Pintura Moderna del museo ha diseñado una nueva instalación de las obras pertenecientesa las vanguardias rusas. Este conjunto de obras, que habitualmente se presentan dispersas endiferentes espacios del Museo, se mostrarán reunidas de manera temporal en las salas 42 y 43 del palacio de Villahermosa.


Esta nueva instalación ofrece una visión condensada de los distintos movimientos vanguardistasrusos, denominados en ocasiones el Gran Experimento. El montaje trata de emular la formaprovocativa que eligieron aquellos rebeldes inconformistas para exhibir las obras en sus exposiciones e intenta recrear el espíritu renovador de las vanguardias rusas en búsqueda permanente de la transformación de la vida a través del arte.

Durante las primeras décadas del siglo XX, la Rusia imperial ‐que pronto iba a convertirse en Unión Soviética‐, experimentó una profunda transformación de su sociedad y una efervescencia cultural sin precedentes. La vida artística rusa se llenó de exposiciones programáticas, encendidos manifiestos y declaraciones teóricas, al tiempo que se sucedían numerosos movimientos devanguardia, algunos derivados de las influencias foráneas, como el cubofuturismo o el rayonismo, y otros genuinos de la nueva Rusia revolucionaria, como el suprematismo o el constructivismo.

El visitante podrá familiarizarse con todos estos movimientos a través de un conjunto de treinta y cinco obras de artistas tan emblemáticos como Marc Chagall, Mijaíl Lariónov, Natalia Goncharova,Varvara Stepanova, Liubov Popova, Iván Kliun, El Lissitzky o Wassily Kandinsky, entre otros.

Sylvie Weil, autora del libro “En casa de los Weil. André y Simone”



“En casa de los Weil. André y Simone”
Sylvie Weil;
Traducción de Alberto Sucasas
Editorial Trotta ;
Madrid, 2011 (154 pags)
L.M.A.



La familia marca con frecuencia de manera indeleble. Este fue el caso de la familia de Silvie Weil, hija del eminente matemático André Weil (1906 – 1998) y sobrina de la inquieta sindicalista revolucionaria Simone Weil (1909- 1943) a la que se parecía como dos gotas de agua. Dos genios nada fáciles de comprender y menos aún de convivir con ellos, pero la autora lo cuenta con humor y distancia en este delicioso libro que se devora. Sylvie Weil nació en los Estados Unidos y se educó en París y ha sido profesora de literatura francesa en diversas universidades americanas ha escritos varias novelas, narraciones infantiles o juveniles y una obra de teatro. Entre sus títulos “My guardien angel” ; la colección de cuentos "A Nueva York, il n'ya pas de tremblements de terre" (´No hay terremotos en Nueva York '); las novelas " Le jardin de Dima " y " Les Vendanges de Rachi.

Con motivo de la publicación de su libro En casa de los Weil. André y Simone, la autora ha declarado:
“Quisiera ante todo expresar lo feliz y lo orgullosa que me siento de que mi libro se publique en la prestigiosa Editorial Trotta, que ha dado al público de lengua española muchas de las obras de mi tía, Simone Weil.

Este libro, En casa de los Weil. André y Simone, lo llevo en mí desde hace tiempo. Ser la hija de André Weil, matemático genial y fundador del grupo Bourbaki, es sin duda interesante; pero ser la sobrina de Simone Weil, igualmente genial y a la que algunos tuvieron por santa, ¡eso ya es todo un destino!

El destino se hallaba, sin ir más lejos, en el parecido. Permítanme que me cite a mí misma: «El genio era bicéfalo. Mi padre tenía un doble, un doble femenino, un doble muerto, un doble fantasma. Porque, sí, además de ser una santa, mi tía era un doble de mi padre a quien se parecía como una gemela. Un doble aterrador para mí, por parecerme tanto a él. Me parecía al doble de mi padre».

Me enteré de quién era esa tía tan extraordinaria a la edad de seis años. Yo estaba orgullosa de saber leer y leía todo lo que caía en mis manos. Incluido el periódico. Así es como supe quién era esa tía cuyas fotografías me eran de sobra conocidas; y así es como supe también que éramos una familia judía. Mis padres no me lo habían dicho. Eran los años justo después de la Segunda Guerra Mundial, y de esas cosas no se hablaba.

Como una autobiografía

Hace mucho tiempo que escribo novelas, relatos, pero no quería escribir sobre Simone, en todo caso no directamente. ¡Hasta le hice prometer a mi primer editor, Flammarion, que nunca mencionaría que yo era su sobrina! Pero era un secreto a voces, pues todo el mundo lo sabía.
No obstante, desde hacía algunos años, había yo abierto un dossier titulado «sobrina de». Ahí tomaba notas, más bien de manera cómica, relativas a mis experiencias de «reliquia», de «tibia de la santa», y acerca de los desconocidos que se precipitaban sobre mí gritando: «¡Es increíble lo que se parece usted a ella!». Querían abrazarme, tocarme, «¡en nombre de Simone!».
Mi tía adquirió así una importancia desmesurada en mi vida. Además, ella me había elegido para que la reemplazara junto a sus padres cuando les escribió ocho días antes de morir: «Tenéis otra fuente de consuelo». Yo era la fuente de consuelo.
Un día no tuve más remedio que reconocer hasta qué punto estaba yo definida por ese vínculo.
No quería escribir una biografía familiar. No quería ni describir la corta existencia de mi tía ni volver sobre la carrera de mi padre. Quería pasar un tiempo con los Weil, sin enternecimiento, por otra parte, pero también sin rencor; con el deseo, más bien, de divertirme. Era un ejercicio de admiración, pero también era un exorcismo. Iba a imaginármelos, según todo lo que sabía de ellos y todo lo que había rodeado mi infancia; me retrotraería a épocas en las que aún no había nacido; daría una carne a seres que habían sido transformados en personajes abstractos: una filósofa mística, un gran matemático, ¿hay algo más abstracto que esto?
Sin embargo, ellos no eran abstracciones, no habían existido en el vacío, tenían una familia… Yo quería insuflar vida a esa familia y situarla en la Historia.
Lo que quería, con toda literalidad, era hacer renacer el «lugar Weil», un lugar en el que yo tenía Lo que quería, con toda literalidad, era hacer renacer el «lugar Weil», un lugar en el que yo tenía un sitio. El libro que he escrito no podía escribirlo nadie más que yo, precisamente a causa del momento en que nací y del sitio que tenía en ese «lugar», en ese paisaje familiar: el bebé legado a sus padres por Simone Weil”.


lunes, 14 de febrero de 2011

Jean-Léon Gérôme, un pintor decimonónico en el Museo Thyssen-Bornemisza



Jean-Léon Gérôme (1824 – 1904)
Museo Fundación Thyssen-Bornemisza
Madrid, 28014
Del 15 de febrero al 22 de mayo de 2011




Julia Sáez-Angulo


Creador de imágenes bellas para cierta burguesía que las buscaba, el pintor Jean-Léon Gérôme fue criticado en su tiempo por la crítica porque las inquietudes plásticas y estéticas del realismo y el impresionismo pugnaban con fuerza y ruptura ante un estilo ya decadente, si bien los coleccionistas norteamericanos buscaron sus cuadros.

Un total de 6º obras entre pinturas y esculturas componen esta exposición figurativa peculiar, comisariaza por . Un proyecto conjunto del Museo d´Orsay de París y el J. Paul Guetty Museum de los Estados unidos, que quieren revisar la pintura de un artista después de su última monográfica hace 30 años.

Después de algunos cuadros sobre sus inicios, la exposición comienza con la Visión Griega de Géròme, en línea con los neo-griegos, ya que el artista era heredero de Ingres y de Delaroche. E amanerado cuadro de “Jóvenes griegos poniendo unos gallos a la pelea”, llamado también “Pelea de gallos” es el máximo exponente de este apartado.

En la visión de Oriente que no podía faltar en el orientalista siglo XIX, Géròme deja bellas estampas como Oración en la mezquita” (1871), “Vendedor de alfombras en El Cairo” (1887), “Vendedor de pigmentos” (1891) o el cuadro titulado “La puerta de la mezquita El – Hassanein en El Cairo, en la que se expusieron las cabezas de los beys inmolados por Salek-Kachef (1866), en las que parece que el pintor llevó a cabo cierta venganza sobre los críticos, “cortándoles la cabeza y pintando sus retratos” al pie esa puerta.

Historia de Roma y de Francia


La historia es tema clave de la pintura en el XIX y de Géròme, junto a la mitología. Géròme no escapa a ello y pinta cuadros como “Edipo” (1886); “Ave Caesar, morituri te salutant” (1859); Recepción del Gran Condé por Luís XIV (Versalles, 1674) 1878), el delicioso “Luís XIV y Molière” (1862) o la “Audiencia a los embajadores de Saim en Fontenebleau” (1864) son ejemplos notables de este apartado. Roma y Francia son los temas preferidos del artista

En escultura, en su mayor parte policromada, vemos el expresivo “Busto de Belona” (1892) en bronce, cristal y porcelana;); “Tanagra” (1890), en los mismos materiales; la “Bailarina con aro” (1890); el retrato de Sarah Bernardt (1895) y “La jugadora de bolas” (1901), una suerte de Atalanta singular, son buenos ejemplos de la tercera dimensión en Géròme.

Lean-Léon Gérome es un preciosista que se ayudó de la fotografía para realizar sus cuadros, nada reprochable porque supo trascender la muleta de la imagen previa. Émile Bayard escribió en 1902: La Fotografía, que en estos últimos tiempos ha hecho singulares progresos, ha obligado a los artistas a despojarse de la vieja rutina y de las viejas fórmulas. Nos ha abierto los ojos y nos ha obligado a mirar lo que antes nunca habíamos visto, con lo que le ha prestado al Arte un notable y valioso servicio. Gracias a ella la Verdad ha salido por fin del pozo y no volverá a caer en él”. La alusión se refiere al cuadro titulado “La Verdad saliendo del pozo armada con su azote para castigar a la humanidad” (1896).

Curioso el fondo de las paredes de la exposición. El azul de la primera parte no parece favorecer en exceso la pintura.

José Luís Olea, Memoria y Homenaje al desaparecido pintor




L.M.A.


Mientras se pronuncie su nombre, la persona sigue existiendo, máxime si es en la memoria afectiva de sus amigos, decían los clásicos. Este es el caso del pintor José Luís Olea Cerván (Málaga, 1921 – Madrid, 2007), que ha sido objeto de una tertulia de recordatorio y homenaje al artista y al hombre. El acto tuvo lugar a propuesta de la soprano brasileña/española Maristela Mauler Gruber y Julia Sáez Angulo, en el que estuvieron presentes entre otros el doctor José Luís Calvo Martín, buen amigo del desaparecido pintor, el artista Ricardo Mauler Gruber; la profesora Raquel Sanz Antolino, Iván Gruber y Carolina Calvo.

En la tertulia se habló de José Luís Olea como un artista voluntarioso y empeñado en su pintura, por la que se jubiló anticipadamente para dedicarse a ella por entero. Sus dotes de dibujante eran excepcionales y en su trayectoria artística llevó a cabo un sinfín de dibujos de sus apuntes innumerables en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, lugar donde se le veía con frecuencia. Allí plasmó el desnudo femenino en sesiones breves o prolongadas y dejó numerosos dibujos de la Trini, célebre modelo, “capaz de dormirse y no perder la bella compostura” al decir de Olea.

Sus viajes por los castillos del Loira, Egipto, Marruecos y otros países también fueron motivo de sus croquis –siempre viajaban con ellos- y ha dejado hermosos testimonios de fachadas, monumentos y escenas cotidianas de calle o de café.


Un hermoso libro de relatos


Al poco del fallecimiento de José Luis Olea, su amiga Maristela Gruber (que lo atendió en su enfermedad de cáncer de páncreas durante los últimos meses) organizó un homenaje de sus amigos en Madrid y Julia Sáez-Angulo pronunció las siguientes palabras:

“Me hubiera gustado mucho comentar la parte de escritura de José Luís Olea porque, como escritora, he estado muy cerca de su génesis, ya que era un gran narrador oral, un Sherezade masculino, al que yo animaba a dar forma escrita. Él ha leído muchos de mis relatos literarios que yo le pasaba para que me diera su opinión como lector. Le gustaba hacerlo, me animaba porque disfrutaba mucho –al menos eso me decía-, lo cual no quería decir que no fuera crítico, incluso caústico, con algunos personajes cuando los veía malos o malísimos, “algo imposible de admitir en la condición humana”. Yo puse su nombre en los agradecimientos de dos de mis libros –también en mi última novela- porque era uno de mis lectores previos para chequear el interés o el impacto de lo escrito. Después lo animé, repito a escribir los cuentos que relataba y Maristela y su marido, más tarde, a ilustrarlos y publicarlos. El resultado es un libro delicioso que ustedes podrán leer.

Pero me toca hablar de su parte artística, de sus dibujos y pinturas que él hizo con verdadera pasión hasta el punto de jubilarse antes de tiempo para dedicarse por entero a ello. Tenía una gran base dibujística, aprendida en sus estudios de arquitectura. Era sobre todo dibujo lineal y esa característica marcó toda su trayectoria plástica futura. Hizo cientos de apuntes en su viajes –porque José Luís Olea era un viajero nato, un hombre que disfrutaba conociendo nuevos lugares y tratando a nuevas gentes. De ahí le venían algunos de los personajes que llevó a sus relatos, aunque sobre todo fueron de su vida de infancia y juventud, mitificadas en la memoria del tiempo.

Acudía periódicamente al Círculo de Bellas Artes para “hacer mano” en el taller de desnudo y bodegón que tiene su espacio en la planta sexta. Dibujó miles de veces a la Trini, la célebre modelo que posaba como ninguna otra, aunque pasaran los años. José Luis Olea presumía de haberle hecho varios apuntes el último día que posó en el Círculo antes de jubilarse. “Aunque vinieran mujeres más jóvenes a posar, nadie lo hacia como la Trini. Sus poses eran de una elegancia suprema”, explicaba José Luis, “era capaz de dormirse de pié y no perder la compostura digna de su cuerpo”, cuenta en su entrevista última a la revista “La Opinión de la sierra del siglo XXI”, una publicación mensual que se publica en El Escorial y sus alrededores.

Durante sus múltiples viajes hizo decenas de apuntes que constituyen verdaderas series, como la de Castillos del Loira, Ruta del Románico catalán, Egipto, Galicia, Ávila, Segovia, El Escorial, sobre todo El Escorial en sus últimos dos años. El monasterio agustino le fascinaba por todos sus ángulos y así lo tiene registrado en múltiples cuadros de su última época. Uno de ellos orna el portal de su casa; otro la residencia San José de El Escorial, donde veraneó los dos últimos años y donde disfrutó de veras el aire del Abantos, el jardín inmenso de la residencia y la luz de la meseta en las alturas. El cuadro de “El Escorial” en la residencia de verano es un bellísimo nocturno, especialidad de género que le gustaba mucho, como lo atestiguan los cuadros que hizo sobre algunos monasterios románicos catalanes.

Sus apuntes rápidos sobre monumentos, paisajes, calles, cafés, escenas de gente mirando en los museos, etc constituyen un conjunto espléndido que ayudarían a rescribir su vida. Ha vendido muchos de estos apuntes, pero otros muchos los regalaba. Eran apuntes hechos con rotring, bolígrafo, rotulador tinta china...; apuntes sueltos, esquemáticos, desenvueltos, con una preciosa capacidad de síntesis y sugerencias.

En pintura, cabría decir algo similar. José Luís Olea, un madrileño de pro, un hombre que amaba la ciudad sin restarle sus defectos, quiso acuñarla en sus lienzos, entre otras, en una serie de fachadas de viejas tiendas, establecimientos típicos que hablaban del Madrid castizo, de viejas bodegas, de tiendas de cordeles u otros objetos de consumo muy específico. Él se enorgullecía de esta serie porque, pese a su gran sentido crítico, reconocía que no estaba mal y porque había tenido bastante éxito. Se vendió bastante bien y esto es siempre estimulante para un artista, no sólo que guste sino que se venda porque es la prueba de fuego de que de verdad interesa, cuando se hace el esfuerzo económico de adquirirla. En su viaje por la ruta románica de Cataluña plasmó varios santuarios bellísimos, algunos de ellos en nocturnos muy románticos y sugerentes.

Dos exposiciones fallidas


El parlamento de la Junta de Extremadura se interesó para exponer su obra, movido por los paisajes que había hecho de la región y sobre todo por su gran cuadro de homenaje al poeta extremeño Chamizo, que escribió en castúo, ese habla particular de algunas zonas de esa tierra. José Luís recitaba como nadie el poema La nacencia, conmovía y se conmovía. La última vez que lo escuché fue en la residencia de verano de El Escorial, en presencia de la escritora Montserrat Sarto y de María Eugenia, la directora de la revista “La Opinión de la Sierra” que le hacía una entrevista. El rapsoda se emocionó, le temblaban los labios y le cayó una lágrima. “Esta emotividad debe de ser consecuencia de la vejez”, se excusó José Luís ante el admirador auditorio.

El parlamento extremeño le envió a casa un fotógrafo que hizo las fotos de todas las obras que iban a ir a la exposición. Se preparó –le preparé- el texto y todo estaba listo para la muestra. José Luís pensaba donar el cuadro de La nacencia al parlamento extremeño, dado el interés que se había tomado por su obra y el buen catálogo que pensaba hacerle. Pero llegaron las elecciones locales y cambiaron los nombres políticos, los intereses y los objetivos. El silencio administrativo cayó sobre la proyectada exposición y José Luís no era de los que preguntan o insisten. Sólo reclamó las fotos que le hicieron y esas constaban en su poder. Fue una oportunidad fallida.

“La nacencia” es un cuadro muy singular suyo. Narra el nacimiento de un niño o más bien en medio del campo, asistido por su padre, un hombre de rústico y lleno de ternura. Ilustra o más bien da forma al poema del poeta extremeño José Chamizo que escribió en castúo, poema que le gustaba recitar como ya he dicho.

Algo similar sucedió con el consistorio de Ojén (Málaga), el pueblo de su madre y del que él se sentía oriundo. José Luís Olea, hombre con orgullo, decía que él no había nacido para ir detrás de los políticos y como los políticos son muy frívolos porque sólo atienden a entusiasmos pasajeros o intereses de poder, después de varias conversaciones, recorridos y visitas a las futuras salas de exposición, en las que incluso se llegó a hablar de posible museo, todo quedó en nada con los cambios electorales. Pese a que le enseñaron el edificio antiguo en el que iban a instalarle su obra; nada se hizo real. Efectivamente, José Luís Olea no era para tirar levitas, llamar mil veces por teléfono y perseguir a políticos, muchas veces mindundis más interesados en las conspiraciones de partido que en los intereses reales de los ciudadanos.

José Luís Olea no tuvo suerte con las instituciones oficiales. En dos ocasiones le pusieron la miel en los labios pero no llegó a saborearla. Creo que cosas como estas le desalentaron respecto a la oficialidad. Hizo una bella exposición en la sala El Muro de El Escorial en 2002.

Pero aparte de estos casos, José Luís tuvo también satisfacciones de coleccionistas privados que acudían a su casa, elegían y compraban con entusiasmo alguna de las piezas que les mostraba. De igual manera Olea tuvo suerte en las exposiciones de la Academia de San Antón, en la que participó durante un tiempo y en las que vendió sus cuadros. El pintor obtuvo varios premios del Ayuntamiento de Madrid y en el concurso de Durán.

Un Autorretrato en paleta fría


Hace unos cuatro veranos pintó su “Autorretrato” (2002)en verdes, azules y blancos. Le gustaba mucho la paleta fría, de ahí su amor por los nocturnos avivados por luces. Su autorretrato lo hizo con ilusión para mostrarlo en su exposición en El Escorial y para que lo tuviera su nieto Daniel Olea, en el que tenía la ilusión de que algún día valorase su obra. Daniel lo recibirá a los 21 años, según lo dispuso su abuelo. Para él hizo también y un pergamino con la historia y escudo del apellido Olea, que él sabía bien que venía del País Vasco. Otro de sus cuadros más logrados que yo le he visto ha sido un “Paseo en góndola” en un canal de Venecia, resuelto en verdes y rojos muy animados.

Su amistad con artistas como Manuel Ortega, Andrés Barajas, Paco García Abuja, Joaquín Rojo Seijas “Quinín” –que le inspiró un relato- y otros varios de la galería Alfama, le hacía reflexionar en voz alta sobre la pintura a la que consideraba un arte excelso. Con cierto realismo y humildad un tanto corrosiva decía: “He llegado un tanto tarde a la pintura y me estoy seguro de que no llegaré a la cima. La pintura es algo muy grande, muy difícil e importante; hay gente que lo hace mucho mejor que yo”.

En fin, José Luis Olea, el escritor, el pintor, el amigo conversador y el gran tertuliano, era un hombre que leía, que mimaba su biblioteca, que tenía numerosos libros de Camilo José Cela y Miguel Delibes porque le gustaban. Un amigo que perdurará en la memoria de quienes pronunciemos su nombre: José Luís Olea, con motivo de su recuerdo y como hoy hemos hecho en este homenaje”.

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“TRADICIÓN Y VANGUARDIA EN LA MÚSICA LATINOAMERICANA (1930-1970)” EN LA FUNDACIÓN JUAN MARCH





L.M.A.

El pasado viernes 11 de febrero se inauguró en la Fundación Juan March (www.march.es, también en Facebook) la exposición América fría. La abstracción geométrica en Latinoamérica (1934-1973) y en el mismo acto tuvo lugar el primer concierto del ciclo Tradición y vanguardia en la música latinoamericana (1930-1970), que continúa, a partir de este miércoles 11 de febrero, a las 19,30 horas, y en miércoles sucesivos hasta el próximo 2 de marzo.

*El pasado viernes 11 de febrero, en el concierto inaugural, la soprano Claudia Yepes y el pianista Duncan Gifford, ofrecieron al piano canciones de Alberto Ginastera, José Rozo Contreras, Heitor Villa-Lobos y Gisela Hernández.

El resto del ciclo, en miércoles sucesivos –día habitual de los ciclos monográficos y transmitidos por Radio Clásica, de RNE, como es igualmente habitual-, es el siguiente:

*Miércoles 16 de febrero: el Trío Arbós (Miguel Borrego, violín; José Miguel Gómez, violonchelo; y Juan Carlos Garvayo, piano), con obras de Mario Davidowsky, Aurelio de la Vega, Juan Carlos Paz y Heitor Villa-Lobos.

*Miércoles 23 de febrero: Humberto Quagliata, piano, con obras de Eduardo Fabini, Luis Cluzeau Mortet, Ángel Lasala, .

*Miércoles 2 de marzo: Ángel Luis Quintana, violonchelo, y Carmen Martínez-Pierret, piano, con obras de Heitor Villa-Lobos, Cláudio Santoro y Alberto Ginastera.


Es una selección de obras procedentes de distintos países que ilustra las tendencias estéticas, a veces contrapuestas, en la composición latinoamericana. Durante buena parte del siglo XX convivieron la persistencia del folclore tratado con técnicas “modernas”, el neoclasicismo y el dodecafonismo de la década de 1930 y la vanguardia más atrevida. Unas tendencias que, pese a su clara inspiración europea, supieron dotarse de un perfil distintivo.

Los cuatro conciertos que conforman este ciclo esbozan, pues, la riqueza, con sus particularidades y contradicciones, de la vida musical latinoamericana durante buena parte del siglo XX. A través de repertorios y autores vinculados a los países representados en la exposición de arte América fría. La abstracción geométrica en Latinoamérica, estos recitales exploran las relaciones de convivencia entre la tradición y la vanguardia. Esto es, entre una estética basada en músicas folclóricas locales tratadas con técnicas más o menos modernas o en modelos europeos importados de corte romántico, y otra propia de las décadas centrales del siglo XX de naturaleza rompedora en busca de nuevos lenguajes, cuyo emblema más consumado sería el dodecafonismo. Las canciones seleccionadas para el concierto inaugural y las obras del tercer programa encarnan estos extremos artísticos, entre los cuales tienen cabida puntos intermedios muy variados. En este espacio cabe insertar, por ejemplo, el neoclacisimo y la “nueva objetividad” propia de la década de los 30, con las Bachianas brasileiras de Villa-Lobos y buena parte de la producción del Grupo Renovación argentino, como las obras de Luis Gianneo, entre otras.

La posibilidad de escuchar composiciones que rara vez forman parte de la programación musical actual implica irremediablemente reflexionar sobre el modo en el que se construye la historia de la música, al tiempo que permite constatar sus exclusiones. La música del continente americano, con pocas excepciones, forma parte de ese mundo musical marginado, pese a los méritos estéticos indudables que muestran muchos de sus protagonistas, algunos de los cuales aparecen representados en estos cuatro conciertos. La introducción y las notas al programa son de Omar Corrado, musicólogo argentino, especializado en música latinoamericana del siglo XX.

Claudia Yepes, colombiana, reconocida intérprete de música contemporánea, completó sus estudios en la Escuela Superior de Canto, de Madrid. Duncan Gifford es un pianista australiano afincado en España, donde desarrolla una intensa labor concertista. El Trío Arbós se formó en Madrid en 1996 y actualmente es uno de los grupos de cámara más prestigiosos de la música española. El pianista uruguayo Humberto Quagliata ha dado ya más de dos mil conciertos en salas de todo el mundo. Ángel Luis Quintana, uno de los más apreciados violinistas españoles del momento, solista de la Orquesta Nacional de España (ONE) y profesor del Conservatorio Superior de Aragón forma dúo habitual con la pianista Carmen Martínez-Pierret.
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domingo, 13 de febrero de 2011

BECAS de ESTANCIA y PRODUCCIÓN de INTERVENCIONES ARTÍSTICAS en ESPACIO PÚBLICO




L.M.A.


FIBArt, con la intención de fomentar y promocionar la creación en el campo de las artes visuales, convoca las becas de producción de intervenciones artísticas en espacio público para la ejecución de seis proyectos.


Pueden participar todos los creadores o colectivos artísticos que lo deseen.


El plazo de presentación de proyectos comienza el lunes 21 de marzo y finaliza el viernes 1 de ABRIL de 2011. Se admitirán los proyectos que lleguen posteriormente con sello de envío dentro de las fechas señaladas.

Se seleccionarán un máximo de seis proyectos en total, de los cuales uno podría ubicarse en el recinto FIB del XVI Festival Internacional de Benicàssim.

Estas intervenciones configurarán la exposición FIBArt 11, que se inaugurará el lunes 11 de julio de 2011 en las playas de Benicàssim y quedarán documentadas en el catálogo que con tal motivo editará FIBArt con posterioridad a la celebración de la exposición.

Los artistas becados se comprometen a residir en Benicàssim durante el período preciso para montar la pieza en su emplazamiento definitivo para la exposición.

Importe total de la beca: 3.000 ?, distribuidos del modo siguiente:

- FIBArt 11 asumirá los costes de producción de cada obra seleccionada hasta un total de 1.500 ? por proyecto.

- FIBArt 11 asumirá los costes de estancia de los artistas en Benicàssim hasta un total de 1.500 ? por obra seleccionada. En el caso de colectivos, serán dos las personas invitadas. El resto del mismo si desea estar en Benicàssim durante el montaje o la exposición, lo hará por su propia cuenta y responsabilidad.

Los proyectos serán expuestos en la playa de Benicàssim (espigones, paseo marítimo, playa?), excepto la o las que sean expuestas en el recinto de conciertos del FIB, por ello, las obras han de estar concebidas teniendo en cuenta las condiciones adversas tanto climatológicas como externas en general.

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Manolo Ortega homenajeado por los críticos de arte de AMCA



Pinturas de Manuel Ortega



L.M.A.



Es uno de los artistas españoles que más murales y vidrieras ha llevado a cabo en iglesias, catedrales, seminarios, hoteles, urbanizaciones.... Junto a este trabajo ha realizado numerosas pinturas al óleo en paisajes, retratos, naturalezas muertas o escenas de género. Manolo Ortega (Madrid, 1921) ha sido objeto de una visita homenaje por los críticos de arte de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, AMCA.

Tomás Paredes y Julia Sáez-Angulo, presidente y vicepresidenta de AMCA hicieron la presentación del pintor y, seguidamente, este fue contando su trayectoria a lo largo de sus estudios de Bellas Artes en San Fernando, su taller en la calle María de Molina en un amplio edificio junto a una veintena de artistas; las visitas que Vázquez Díaz le hacía a su estudio al caer la tarde, porque al viejo maestro le gustaba conversar con los jóvenes...

Manolo Ortega narró también sus viajes por Guinea Ecuatorial, Italia –por una beca de la Fundación March- y la República Dominicana, donde fue contratado por Juan Alcalde y Vela Zanetti, para trabajar en Santo Domingo durante varios meses.

El pintor se detuvo en explicaciones sobre los distintos retablos que hizo a lo largo de su carrera: Santa María de las Nieves (1952) (Somosierra. Madrid), gran cuadro al óleo; Pinturas sobre Santa Teresa y San Juan de la Cruz (1955) en la Capilla de Aviación de Santo Domingo; el Cristo de las Victorias (1963), al fresco, en la madrileña iglesia del mismo nombre; Nuestra Señora de los Ángeles (1964) –pintura sobre ladrillo preparado- en la iglesia de Medinaceli (Soria); vidrieras de la nave de la catedral de la Almudena (Madrid), donde ganó el concurso internacional para llevarlas a cabo. Las seis del ábside se las retiraron para colocar en su lugar las neobizantinas de Kiko Argüello, copia de otras que el fundador neo-catecumenal realizara en Santo Domingo. Hoy, las seis vitrinas del ábside de Ortega se encuentran en el museo de la catedral.

El Hotel Colón de la capital de España acoge toda una actuación de frescos, vidrieras y cuadros de Manuel Ortega de gran brillantez y armonía. El último trabajo en vidrieras consistió en la bóveda del palacio de Neptuno (2004-2006) en un palacio decimonónico de la calle Cervantes en Madrid.
Expuso en el Ateneo de Madrid y en la galería Biosca, pero en las décadas de los 60 a los 80 se dedicó por completo al trabajo de murales y vidrieras, por lo que se alejó del círculo artístico de las exposiciones. En los 80 se incorporó en la galería Macarrón. Es compañero entre otros de promoción de Agustín Úbeda, Redondela, Félix Revello del Toro, Farreras, Nelina Pistolessi. o Juan Alcalde

Escultura de Nuestra Señora de la Paz


Ortega mostró igualmente la gran fotografía con la imagen escultórica de “Nuestra Señora de la Paz” en el colegio Virgen de Europa en Las Lomas (Madrid), 1960, del que se prepara una edición firmada y numerada en pequeño formato en cemento y poliéster. La imagen, que cubre una chimenea del centro educativo, se ilumina por la noche.

El pintor nonagenario habló de la importancia de que el artista salga del estudio y vuelva periódicamente a la Naturaleza para que no se amanere y fabrique en su estudio “muertos cada vez más perfectos”. “De las infinitas armonías de la Naturaleza, cada artista recoge y expresa las suyas en la obra que lleva a cabo”, añadió.

Manolo Ortega es hijo del periodista y escritor Manuel Luís Ortega Pichardo (Jerez de la Frontera. Cádiz, 1988- Madrid, 1943), autor de libros como “Los hebreos españoles en Marruecos” o “El Raisumi”. Tiene dos hijos pintores: Oyonarte y Carlos Ortega.

Entre los críticos visitantes: Rafael Botí, M Dolores Arroyo, Carlos Pérez, Gianna Prodam, Juan Jiménez, Elisa Sáez de Slöcker, Benito de Diego, Dolores Gallardo y Linda de Sousa.





Una obra coral: El homenaje de Miguel Hernández Gilabert

Dolores Gallardo López



El homenaje de Miguel Hernández Gilabert es una muy digna representación escénica de algo más de una hora de duración que, con gran escasez de medios y muchas ganas de trabajar, han puesto en pie un grupo de actores, españoles y latino-americanos, bajo la dirección de Gema Aparicio Santos. El texto ha sido escrito por Arantza Salaberría.

La trama de la obra nos muestra la primera reunión de un grupo de actores amateurs -en aras a su amor al teatro roban tiempo de sus ocupaciones cotidianas– que intentan montar una representación sobre Miguel Hernández, bajo la dirección del personaje de “Aitor” (Marcelo Galván), hijo de exilados de la guerra civil.

A lo largo de la pieza se van mezclando hábilmente diálogos de los personajes, textos poéticos (El niño yuntero, Elegía a R. Sijé, entre otros) con acotaciones de Miguel Hernández a sus propios textos dramáticos, de forma tal que la acción de la obra acaba por darnos una visión doble, una visión de dos tiempos diferentes: los durísimos que sufrió en sus carnes el poeta y el día a día que conforma la realidad cotidiana y actual de quienes desean homenajearlo: los enfrentamientos generacionales (uno de los jóvenes actores no llega al ensayo debido a un enfrentamiento con el padre), la falta de tiempo (la madre de dos adolescentes no ha tenido tiempo de preparar su parte), una joven con el pelo teñido de rojo acaba de crear una canción moderna sobre un poema del poeta, etc.

Y por encima de todo destaca la idea de unión de partes que en su momento estuvieron divididas, en la actualidad se han reencontrado y así deben permanecer.

Es una obra coral. Los actores cumplen bien con sus personajes y algunos de forma excelente: “Juana” (Sonia Jiménez Romero), “Pablo” (G. Ayarzagüena), “Ana” (Cecilia de Juan) y en especial Marcelo Galván (“Aitor”) y Val Nuñez Roldán (“Angeles”, la “madre” en doble vertiente: de dos adolescentes y del poeta).

La dirección ha corrido a cargo de Gema Aparicio Santos, beneficiaria de una beca de estudios en España del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes del Gobierno de México.

Arantza Salaberría Areitio, autora del texto, ha escrito tres obras teatrales. Ésta es la primera de ellas que sube al escenario. También es autora de poemas y una novela.

La obra, concebida como homenaje al poeta en el centenario de su nacimiento, fue presentada por primera vez en octubre de pasado año en el teatro Margarita Xirgu de la localidad madrileña de Alcalá de Henares. Este fin de semana se representa también en Alcalá, en el Teatro Universitario La Galera.

Medea, otra vez

Dolores Gallardo López



El ser humano no cambia, cambian las condiciones de vida. Los instintos, los deseos, las pasiones siguen siendo las siendo las mismas a través del tiempo.

Estos días leemos con horror el caso de Alessia y Livia, las rubias mellizas de seis años desaparecidas ¿muertas? a causa de su padre.

La aterradora carta que Matthias Schepp, padre le las niñas y responsable del hecho, ha enviado a la madre -“"Nuestras hijas descansan en paz. No han sufrido"- dejan una vez más al descubierto los insondables abismos de crueldad del alma humana.

Una vez mas el mito de Medea, en este caso con protagonista cambiado, pero igual: el abandono de la pareja, los celos, el amor propio herido, llevan a un miembro de esa pareja, ya destrozada, a dañar a la otra parte en lo que más quiere: sus hijos. Poco importa que sean pequeños e inocentes.

El horror del crimen de Medea se renueva, no era simplemente un antiguo mito lo que magistralmente ponía en escena el poeta trágico Eurípides -y después el poeta Ovidio o Séneca y grandes autores teatrales de diferentes épocas, como los franceses Corneille o Anouilh- sino una de las vertientes más negras y sombrías de eso que llamamos “el ser humano”.

Al fin y al cabo en Eurípides el horrible infanticidio lo comete una extranjera, una bárbara: alguien que viene del extremo oriental del mundo y es completamente ajena a los valores de la oikumene o mundo civilizado.
¿Y ahora?.

Mariano Cobo expone su visión de la “Mujer” en la Casa de la Moneda

“Mujer”
Pintura, Escultura, Dibujo, Grabado
Mariano Cobo
Casa de la Moneda. Madrid
Del 11 de febrero al 21 de marzo




Julia Sáez-Angulo


Más de un centenar de piezas componen la exposición titulada “Mujer” en las salas temporales de exposiciones del Museo Casa de La Moneda de Madrid, llevada a cabo por el artista Mariano Cobo. Pinturas, esculturas, dibujos, grabados y fotografías que explican el proceso de la obra en tres dimensiones, dan idea del trabajo de este autor versátil en las artes plásticas.

La muestra ha sido patrocinada por la peña Primera Plana, compuesta de periodistas de distintos campos que otorgan cada año los premios Naranja y Limón a los personajes más destacados por su simpatía o antipatía ante los medios informativos.

Mariano Cobo (Comillas. Cantabria, 1953) viene a hacer una muestra retrospectiva de su trabajo, centrándose en la figura de la mujer, tema que le interesó desde sus primeros dibujos en el Círculo de Bellas Artes, donde se cuenta con modelo natural para ello y sesiones de distinto posado y tiempo para captar el movimiento de la figura humana.

El artista cántabro residente en Madrid desde los años 70, tiene su amplio taller en el barrio de Vallecas, donde es popular y conocido por muchos de sus convecinos. Dado que buena parte de su obra está dedicada a la tauromaquia, la velada de la inauguración contó con la presencia de diversos toreros y gente del mundo taurino o la cultura.

La exposición en la Casa de la Moneda se abre con una cita en la que se aboga por la igualdad de hombres y mujeres, pero no es tan claro ese mensaje en la obra plástica de Mariano Cobo. Sus dibujos revelan su pasión por el desnudo femenino en todos su escorzos; lástima que no estén fechados por lo que no sabemos a qué periodo de su trayectoria pertenecen. Las cartelas informativas no lo dicen y la crítica de arte necesita conocerlo.

El mismo desnudo continúa en buena parte de sus cuadros, resueltos en azules y blancos, colores fríos que de alguna manera congelan la imagen en una belleza atemporal. Desnudos para ser contemplados o admirados, más que para establecer la equivalencia del hombre y la mujer. No revelan para nada el discurso igualitario.

Escultura fragmentada


En la escultura, Cobo fragmenta la anatomía de la mujer, dándole una modernidad mayor. El material en este último caso suele ser el metal patinado en diversas gamas. Algunas esculturas, como la que se ofrece en la portada del catálogo digital o en la cartería informativa, más parecen de mujer contorsionista que de mujer serena y autoafirmativa.

Más interesantes me parecen las mujeres en danza, por la magistral capacidad de sugerir movimiento que tiene Mariano Cobo en estos casos. Movimientos circulares elegantes, como danzas de derviches, como los capotes de los toreros a que nos tiene acostumbrados. Una belleza en movimiento de gran sutileza, algunas de ellas como si fueran filmadas en un picado cinematográfico.

Interesante el cuadro “Mujer coqueta”, una pintura de género cotidiano o costumbrista, en el que una muchacha se contempla en las vitrinas del escaparate de una tienda. Los grabados son otro capítulo de interés en la muestra, al que Cobo ha dedicado energías.

En la inauguración, además del director del Museo, Juan Teodoro, el editor Antonio Jiménez, el marchante Christian Prevost y el pintor húngaro Zoltán, que ha presentado un gran cuadro en el Auditorio madrileño, con motivo de la presencia del presidente de Hugría, hoy también presidente de la Unión Europea.