sábado, 12 de marzo de 2011

Ángel Alcalá publica el libro “Los judeoconversos en la cultura y sociedad españolas”



“Los judeoconversos en la cultura y sociedad españolas”
Ángel Alcalá
Editorial Trotta
Madrid, 2011 (578 pags)





Julia Saéz-Angulo


La expulsión de los judíos en España no fue una cuestión étnica sino religiosa, ya que todo judío converso podía permanecer en España. Los Reyes Católicos buscaban una España unida frente a la anterior fragmentación de reinos y lograr así el despegue de una nación renacentista. La unidad religiosa era el coágulo más conveniente a juicio del tribunal de la Inquisición que crearon los monarcas. El libro “Los judeoconversos en la cultura y sociedad españolas” aborda el tema de la aportación cultural de los juedeoconversos a España desde su singular posición intelectual.

Ángel Alcalá Galvé (Teruel, 1928), que estudió Filosofía, Teología y Filología Hispánica en Universidad Pontificia de Salamanca, fue profesor de Filosofía en la Pontificia, y luego, hasta su jubilación en 1998, de Literatura Espanola en City University of New York (Brooklyn College).

El autor ha publicado una veintena de libros y un centenar de artículos en revistas especializadas sobre distintos temas en esas áreas, especialmente sobre escritores del Siglo de Oro, Inquisición y Miguel Servet, cuyas obras completas está editando en seis volúmenes. Su obra Alcalá-Zamora y la agonía de la República fue premiada por cuatro Reales Academias en 2001. Miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia, lo es también de la Argentina de Ciencias Morales y Políticas. Es Comisario de la Diputación General de Aragón para la conmemoración del 450 aniversario de la muerte de Servet y el 22 de Abril de 2004 fue condecorado con la Medalla al Mérito Cultural.

El libro aborda los siguientes apartados: El Enfrentamiento; Las actuaciones oficiales de la Corona; Los límites de la expresión. Ecos literarios, creatividad subversiva y censura, y Algunos conversos ejemplares de la época (Alfonso y Juan Valdés; Joan Lluís Vives; María de Cazalla y Miguel Servet). El volumen se dedica a la memoria del profesor Julio Valdeón Baruque.

En el prólogo, Ángel Alcalá escribe: “Al cabo de setecientos años desde las primeras oleadas de judeoconversos en la España medieval y algo más de quinientos desde la expulsión de los judíos (...) me pregunto si no ha llegado la hora en que los sefarditas y los judíos en general sintonicen con la tragedia de los conversos y den mayores muestras de comprensión de ellos, de modo que, a la vista de su extraordinaria contribución a la cultura española, se sientan hondamente motivados, a pesar de todo, a sentirse tan orgullosos de ellos como lo estamos todos los españoles.”

Manifiesto de Sijena


El libro, después de su gran erudición sobre los temas que abarca, concluye con el “Manifiesto de Sijena” redactado por A. Alcalá y adoptado por el IESMS, fue proclamado en los actos de clausura del Congreso Internacional sobre Miguel Server, Zaragoza y Villanueva de Sirena el 22 y 23 de octubre de 2004. En el Manifiesto se recuerda:

“El 27 de octubre de 1553, Miguel Servet “español de Aragón”, como él se definía, humanista, médico, filósofo y teólogo reformador nacido en Villanueva de Sirena, en la provincia de Huesca, fue quemado vivo por los calvinistas de Ginebra”

“Frente a estos fenómenos que niegan la existencia de los derechos inalienables del individuo o enervan su ejercicio, es menester luchar pacíficamente, con palabras de convicción y no con armas de destrucción, para que estos principios fundamentales sean aceptados y puestos en práctica por todos los hombres y pueblos de buena voluntad”.

El libro “Los judeoconversos en la cultura y sociedad españolas” de Ángel Alcalá, editado por Trotta, lleva un interesante índice onomástico.

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jueves, 10 de marzo de 2011

Jaime Peñafiel, “El Rey no abdica”, otro libro polémico sobre la monarquía española



“El Rey no abdica”
Jaime Peñafiel
Editorial La Esfera de los Libros, 2ª edición
Madrid, 2011 (277 pags)




Julia Sáez-Angulo



“Un libro que dará que pensar” dice este volumen que ya ha causado polémica desde que salió y ha motivado una segunda edición. Jame Peñafiel sigue con su obsesión por a monarquía como no hubiera otro tema fiera de ella. Ciertamente es un experto, sabe mucho de dinastías y biografías reales, pero tiene obsesiones de filias y fobias que haría bien en limar.

“A un rey sólo debe jubilarle la muerte. Que muera en su cama y se pueda decir: El Rey ha muerto, viva el Rey”. No es urgente reformar la Constitución... ni el Rey está cansado ni el Príncipe impaciente... ¿Abdicar? ¡Nunca! El Rey no abdicará jamás... Ni lo hemos hablado nunca. Se da por sobrentendido”, ha dicho la Reina consorte, Doña Sofía, en sus declaraciones para los libros sobre su vida.

Al Rey lo hemos visto últimamente de operaciones y hospital, con grandes ojeras y moratones bajo los ojos, ciertamente nos preocupa la salud del Rey, porque pese a sus defectos o faltas de distinto tipo, los españoles lo quieren, lo queremos y le debemos algunos servicios clave en el desarrollo de la democracia, después de una larga dictadura.

España necesita un Rey con preparación y prestigio para evitar un presidente de República –pongamos por caso- al que pueda llegar un don Nadie como ha sucedido a la presidencia del Gobierno de España, con un personaje que no tiene peso específico alguno en lo internacional. Un rey se prepara en conocimientos, idiomas, protocolo y finura, algo que falta con frecuencia a nuestros políticos, que careen de la fineza de otros mandatarios, que empiezan por hablar el castellano con donosura como sucede con algunos jefes de estado o de Gobierno en América Latina (ciertamente no Chaves de Venezuela).

Nuestro Rey es hoy por hoy nuestro mejor diplomático y cortocircuita tanto los atrevimientos de los primos” del norte de África y es respetado en otros lugares. No hay más que ver lo bien que habla Hilary Clinton de don Juan Carlos.

Jaime Peñafiel (Granada, 1932) compara la trayectoria del Rey de España con la de sus homólogos –diez monarquías europeas entre reinos, principados y ducados- en edad y situaciones. El relevo dinástico y generacional es un tema más serio de lo que se pueda imaginar, apunta el autor. Las expectativas de vida son cada vez mayores, por lo que, en España, don Juan Carlos (Roma, 1938) puede vivir todavía en la plenitud mental y física diez o quince años. El rey y el autor del libro tienen la misma edad.

Un libro con situaciones comparadas

“El Rey no abdica” se divide en los siguientes apartados: Abdicaciones, Renuncias, Muertes; La mala salud de hierro; El futuro, ¿puede esperar?; Monarquías europeas, y Árboles genealógicos. El libro se acompaña de diversas fotografías en color sobre la familia real.

En el epílogo, Peñafiel recuerda la opinión de diversas personalidades que son contrarias a la abdicación del rey. “El historiador Luís Suárez dijo: “Es preferible que no haya una abdicación para que no exista una convivencia entre dos elementos. Recuerdo lo que pasaba con Don Juan, que uno no sabía a quien tenía que llamar Majestad, si al padre o al hijo”

“Al Rey se le ve cada día más cascado, más cansado, más triste. ¿Más infeliz? La felicidad es desear lo que uno no tiene. Seguramente don Juan Carlos no añora no ser un ciudadano normal para tomar decisiones drásticas que su corona y su Reina se lo impiden: dejar todo y a todos y abdicar”, escribía Miguel Ángel Mellado en “El Mundo”. El libro de Jaime Peñafiel “El rey no abdica” habla de todo esto.



Emma Reyes, Alberto Arboleda, Pedro Alcántara y Darío Jiménez: Artistas colombianos, pilares de la Fundación Otero Herrera




Julia Sáez-Angulo

Los artistas colombianos, Emma Reyes, Alberto Arboleda, Pedro Alcántara Herrán y Darío Jiménez, constituyen los grandes pilares de la colección Fundación Arte Vivo Otero Herrera, creada por el empresario colombiano Alberto Otero, que reside a caballo entre Málaga y Cali, así como su colección de arte latinoamericano repartida entre España, Colombia y Guatemala.

La Colección Otero Herrera, sita en una mansión de Benalmádena (Málaga), cuenta con tres grandes salas monográficas sobre Emma Reyes, Alberto Arboleda y Pedro Alcántara, así como diversos espacios con las obras de los demás artistas latinoamericanos. Alberto Otero ha dirigido la empresa Distrimedics en Colombia y su Colección ha ido creciendo en paralelo a la empresa; colección con la que confiesa ha disfrutado mucho a lo largo del tiempo.

Recientemente tuvo lugar una importante exposición de la colección Otero Herrera en la Universidad de Málaga. La Fundación Otero Herrera tiene sede en Cali y próxima delegación en España, donde aspira a hacerse más presente cada día, con actividades de exposiciones y publicaciones. “A partir del mes de abril próximo se podrán contemplar tres de nuestras obras en la exposición de la Biblioteca Nacional de España con motivo del Bicentenario de la Independencia en América”, informa el director Camilo Otero.

“La colección consta de mil trescientas obras, de las que 300 adquirimos a Emma Reyes (1919 – 2003); 150, a Pedro Alcántara (Cali, 1942); 90, a la familia de Darío Jiménez (Ibagué, 1919 – 80) y 80, a Alberto Arboleda (Popayán, 1925 - Bruselas, Bélgica 2011). En algún caso fue una manera de ayudar al artista en un momento determinado de sus vidas. De todos ellos guardamos excelente documentación que nos facilitaron y que estamos ordenando en archivos”, declara Camilo Otero Herrera, director de la Fundación y continuador generacional de la familia. “Mi padre, está siempre cerca y figura como presidente de Arte Vivo”.

El número de artistas colombianos en la colección continua con nombres como Fernando Botero con tres piezas; Débora Arango, con una excelente “Maternidad”; Luís Caballero con tres obras, dos de ellas magistrales; Enrique Grau, con siete obras; Manuel Hernández; Darío Morales; Edgar Negret, con tres esculturas; Alejandro Obregón; Eduardo Ramírez Villamizar; Omar Rayo; Leopoldo Richter, nacido en Alemania, pero con vida activa en Colombia; Carlos Rojas; y Hernando Tejada. La Colección está abierta a especialistas y grupos, previa cita. En Guatemala se albergan unas 90 piezas y en Calí el resto, donde sufrió un robo reciente de 80 obras. “Allí tenemos una escultura monumental soberbia de Grau, difícil para traer a España”, explica el fundador de la Colección.

Realmente Alberto Otero merece una medalla por su tarea de apoyo y reconocimiento al arte de su país. “Hemos hecho la colección paulatinamente, con esfuerzo y algunas renuncias. Nunca hemos vendido una sola pieza artística de las adquiridas ni siquiera en momentos críticos”, señala.

Cuatro generaciones de artistas colombianos

“Siempre hemos estado atentos al arte colombiano y, sobre todo, a sus artistas, porque es un país que ha generado buenos nombres”, explica Alberto Otero. “Contamos en realidad con cuatro generaciones de artistas colombianos en la Colección: la primera estaría formada por Andrés de Santa María y la segunda, por los Ricardos: Ricardo Gómez Campuzano; Ricardo Borrero Álvarez, Ricardo Acebedo Bernal; Ricardo Moros Urbina; Jesús María Zamora; Francisco Antonio Cano; Débora Arango; Ramírez Villamizar; Ignacio Gómez Jaramillo, Omar Rayo y Emma Reyes”.

“La tercera generación la formarían: Alcántara, Botero, Carlos Rojas, Manuel Hernández, Ana Mercedes Hoyos; María Paz Jaramillo y Luís Caballero, y la cuarta la integrarían: Ricardo Valbuena, Danilo Dueñas; Daniela Mejía; Luciano Jaramillo; Alberto Sojo y Gustavo Vejarano”.

“Como la Colección Otero Herrera pretende abarcar todo el ámbito latinoamericano para completar el discurso, también hay muchas más obras del argentino Miguel Carini; los cubanos Ever Fonseca; Cundo Bermúndez...; los mexicanos José Luís Cuevas o Juan Soriano ; el peruano Alberto Dávila; los brasileños como Antonio Enrique Amaral o María Teresa Negreiros que residió en Colombia; los guatemaltecos Juan Francisco Yoc o Rodolfo Abularach... Alicia Viteri, Beatriz González...serían muchos para mencionarlos a todos”, explica Camilo Otero.

“Queremos completar períodos, nombres y movimientos en la colección, pero todo lo haremos poco a poco para no precipitarnos en la elección de las obras”, señala el director, un hombre joven, lleno de energía y proyectos. “En familia también contamos con obras de artistas españoles, pero que no forman parte de la Colección porque ésta se ha definido como de arte latinoamericano”.

Con Camilo Otero Herrera a la cabeza no se hará cierta la irónica definición de que “una colección es la pasión de un hombre que se disuelve en una testamentaría”.



miércoles, 9 de marzo de 2011

MATTA REINTERPRETA EL QUIJOTE EN LA MUESTRA “DON QUI” EN EL INSTITUTO CERVANTES




L.M.A.



La sede central del Instituto Cervantes ha abierto al público “Don Qui. El Quijote de Matta”, una exposición de 35 litografías del pintor chileno Matta (1911-2002) en el centenario de su nacimiento. La muestra, que fue inaugurada en la tarde de ayer por los Príncipes de Asturias y el presidente de Chile, Sebastián Piñera, incluye además el óleo titulado “Sois un grandísimo bellaco…”, que nunca se había expuesto hasta ahora.

Las obras tienen como protagonista casi exclusivo a Don Quijote de la Mancha, el personaje cervantino por el que Matta -considerado el último gran representante del surrealismo pictórico- sentía gran admiración. Las litografías giran en torno a episodios y capítulos diversos del libro de Miguel de Cervantes. Matta las creó a modo de traducción gráfica de la novela, que fue una de sus principales fuentes de inspiración. Organizada por el Instituto Cervantes y el Gobierno de Chile con el patrocinio de Endesa, puede visitarse hasta el 8 de mayo. La comisaria es Marga Paz.

La exposición está formada por tres series de litografías firmadas y numeradas. La serie “Qui D’Eux” (1990) cuenta con 10 litografías en múltiples colores y en dimensiones 76x56 cm. Son propiedad del Instituto Cervantes, dado que el propio artista las regaló a la institución, que cuyo Patronato formó parte desde su creación hace ahora 20 años. Otra serie, denominada “Don Qui” (1985), se compone de 15 obras muy coloristas que son propiedad de la viuda del pintor, la italiana Germana Ferrari. Por último, la serie “Don Q” (1985) contiene 10 litografías blancas realizadas sobre papel craft en color “havanne”.

Además, hay otra obra muy destacable dado que nunca se había expuesto hasta ahora. Se trata del óleo sobre lienzo titulado “Sois un grandísimo bellaco -dijo a esta sazón don Quijote”, que se exhibe al público por primera vez. Realizado por Matta en 1998 en formato 88x104 cm., forma parte de la colección particular de la viuda del artista. Por su originalidad, cabe mencionar otras dos piezas. La primera, “Don Qui-xote de la Mancha de Matta” (1991), es una edición de pequeñas litografías unidas en acordeón, de dimensiones 7x55 cm. y que se puede guardar plegada dentro de una caja de cerillas. La otra obra, “Don Qui” (1985), es una edición de 90 litografías en una caja de puros de madera de 22x29 cm.
La directora del Instituto Cervantes, Carmen Caffarel, explicaba con estas palabras la debilidad de Matta por don Quijote y su visión del personaje: “El pintor leyó y releyó el libro en innumerables ocasiones, exploró capítulo a capítulo la infinidad de recovecos, meandros y vetas ocultas que lo recorren subterráneamente, tal vez porque Cervantes y él compartían muchas cosas: el poder de la imaginación, el riesgo artístico, la capacidad creadora de los sueños y el amor por ese algo tan frágil llamado ser humano.”

Surrealismo y expresionismo

Roberto Sebastián Matta Echaurren (Santiago de Chile, 1911 – Civitavecchia, Italia, 2002) fue uno de los artistas más polifacéticos y significativos del siglo XX. Último gran pintor del surrealismo, ejerció además una enorme influencia en la pintura abstracta americana, a raíz de su exilio en Estados Unidos en 1942, así como en el arte de Europa, adonde regresó en 1948. Nacido en una familia chilena de origen vasco, mantuvo estrechas relaciones con España, donde conoció a Federico de García Lorca y a otras figuras de la Generación del 27.
Obtuvo la nacionalidad española unos años antes de su muerte. Su formación como arquitecto, su extraordinaria fantasía y su constante búsqueda de nuevas formas de expresión lo llevaron a desarrollar su arte en disciplinas como la pintura, la ilustración, la escultura, el diseño o la poesía. Su obra fue reconocida con algunos de los más prestigiosos galardones, entre ellos el Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 1992.

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domingo, 6 de marzo de 2011

Chardin expone su pintura "silenciosa" en el Museo del Prado



Chardin 1699 – 1779
Museo del Prado
Madrid
Del 1 de marzo al 29 de mayo de 2011



Julia Sáez-Angulo


Es un maestro de la pintura francesa, maestro de muchos artistas que han seguido sus enseñanzas. El Museo del Prado presenta ahora 57 pinturas de Jean Siméon Chardin (París, 1699-1779), a quien se le atribuye un silencio especial en sus naturalezas muertas y bodegones. El comisario de la muestra es Pierre Rosemberg, director honorario del museo del Louvre en París.

Entre las obras más destacadas se pueden ver “La raya”, procedente del Museo del Louvre, una de sus pinturas más célebres y entre los bodegones de los años 30 figuran “Un pato con cuello verde atado a un muro y una naranja amarga” y “Naturaleza muerta con una jarra de loza y dos arenques”.

Chardin describió su forma de pintar cuando dijo que "uno se sirve de los colores, pero pinta con el pensamiento", lo que le hizo plasmar imágenes muy distintas a las de otros grandes de su época como Watteau, Boucher, Fragonard o David.

En España sólo hay tres cuadros del artista en el Museo Thyssen-Bornemisza, de los que “Gato con trozo de salmón, dos caballas, mano y mortero”, así como “Gato con raya, ostras, jarro y hogaza de pan”, se incluyen en la muestra del Museo del Prado.

Chardin nació y murió en la capital francesa, donde residió toda su vida. Pintaba despacio, buscaba la perfección y su producción es escasa, apenas 200 obras. Disfrutó de éxito y de reconocimiento en vida y, posteriormente, Cezanne, Matisse, Picasso, Morando y Lucien Freud lo consideraron un maestro.

La exposición del Prado sigue un orden cronológico atravesando los aspectos más destacados desde los inicios de la vida artística de Chardin, en la segunda mitad del siglo XVII, hasta los pasteles de los años 70.

Con esta muestra son dos los maestros franceses que se dan cita en el madrileño Paseo del Prado: Gerome en el Museo Thyssen y Chardin en el Museo del Prado. Aunque Italia es la patria de la gran pintura, Francia también goza de buenos maestros antes de su gran explosión con las vanguardias históricas. Ver ambas exposiciones es una buena ocasión para repensar la pintura.

Con motivo del bicentenario de Chardin se ha revisado y estudiado su obra y ello se recoge bien en el catálogo que el Prado ha llevado a efecto.



Pablo Carnero expone su pintura realista y metafísica en el Palacio de los Serrano en Ávila




Pinturas y Dibujos
Pablo Carnero
Palacio de los Serrano
Ávila
Del 3 de marzo al 1 de mayo de 2011






L.M.A.


Es uno de los artistas más cotizados del panorama de la pintura realista de hoy. Algunos lo consideran como el mejor sucesor de Antonio López. Pablo Carnero Martín (Zamora, 1972), residente en la rfegión de Madrid, expone ahora en el Palacio de los Serrano de Ávila, Espacio Cultural de Caja Ávila. Con esta muestra culmina una exposición itinerante por diversas ciudades castellanas.

Este es un gran año para la carrera pictórica de Pablo Carnero, ya que el Parlamento de la Rioja le ha otorgado una medalla de honor y ha adquirido una obra de este artista, según lo acordado por un jurado de prestigio.


Un repertorio icónico abierto

El repertorio iconográfico del artista va desde la naturaleza abierta en grandes paisajes a la soledad de una rosa en un jarrón, pasando por la arquitectura geometrizada en volúmenes y espacios o los retratos y autorretratos. Carnero es también un excelente escultor y fotógrafo, si bien es su producción en estos campos es más contenida.

La vicepresidenta de la Asociación Madrileña de Críticos de Arte, AMCA, Julia Sáez-Angulo ha escrito sobre la obra plástica de Carnero:

”Es una pintura realista teñida de visión metafísica [ ... ] en la que Pablo Carnero parece intuir la frágil composición de la materia y las cosas y les da la consistencia del arte frente al tiempo que destruye y devora las situaciones y las cosas. Así los retratos de unos personajes, los muros de una casa nueva o las flores, que él pinta con sabiduría especial, cobran un sabor de eternidad hermosa, de belleza impostada en la apariencia de la representación del cuadro”.


Robert Graves, Reedición de su célebre libro "Los mitos griegos"



“Los mitos griegos” (2 Vols)

Robert Graves
Traducción de Esther Gómez Parro
Alianza Editorial. Edición de bolsillo
Madrid, 2011




Julia Sáez-Angulo



El erudito escritor británico Robert Graves (Wimbledom, 1895 – Deiá, Mallorca, 1985) nos ha dejado, entre otras, esta obra de “Los mitos griegos” en la que narra toda la cosmogonía de la mitología clásica helénica, en una narración armoniosa que reúne todos los mitos y reflexiona sobre su significado.

La obra, publicada en 1955 y revisada por el autor en 1960, va por su cuarta edición de bolsillo, lo que indica que es un libro clásico y fondo de biblioteca para la consulta de una mitología que es antigua y sigue presente en nuestra cultura.

“Desde la revisión de “Los mitos griegos” en 1958 he vuelto a meditar sobre el borracho dios Dioniso, sobre los Centauros y su contradictoria fama de sabiduría y fechorías, así como la naturaleza de la ambrosía y el néctar de los dioses”, escribía Graves en el prefacio de 1960. “Estos temas están muy ligados entre sí porque los Centauros adoraban a Dioniso, cuyo desenfrenado festín de otoño se conocía como la “ambrosía”, añade.

El escritor sostiene que los personajes Sátiros, Centauros, Ménades... “utilizaban bebidas para poder tragar una droga muy fuerte, un hongo silvestre llamado “amanita muscaria” que produce alucinaciones, desenfreno sensual, visiones proféticas, aumento de la energía erótica y notable fuerza muscular. Después de varias horas de experimentar este éxtasis sobreviene un estado de inercia total, fenómeno que explicará la historia de Licurgo”, según la cual, armado sólo con un aguijón, derrotó al embrigado ejército de Dioniso”.

Graves asegura que él también probó el hongo alucinógeno, que a su vez utilizaban los indios mazatecas de la provincia de Oaxaca en México. “Allí escuché a los sacerdotes invocar a Tlaloc, dios de los hongos, y tuve visiones trascendentales. Tanto griegos como mexicanos llaman al hongo “alimento de los dioses”. “Tlaloc llevaba una corona de serpientes como Dioniso. Tlaloc tenía un lgar de refugio bao el agua, y Dioniso también”.

El autor reconoce que sus teorías requieren “una investigación más a fondo” y se limita a constatar sus hipótesis de cierto calado y audacia. Cada mito se cuenta primero en forma de narración, con notas se ofrecen a pie de página y seguidamente el comentario explicativo que suele contener referencias cruzadas con otros personajes y textos de la obra.

Robert Graves escribió otro célebre libro sobre su visión poética titulado “La diosa blanca” en 1948. En 1961 se le nombró profesor de poesía de la Universidad de Oxford, puesto que conservó hasta 1966. Además tienen en su haber célebres títulos como “Yo Claudio” y “Claudio el dios”. Fue un autor trabajador y prolífico en diversos campos de la escritura: poesía, novela, traducción... Deià, la ciudad mallorquina donde el autor vivió desde 1929 y regresó en 1946, al terminar la segunda guerra mundial, conserva la Casa de Robert Graves como un museo, lugar de memoria del escritor. Graves está enterrado en un bonito cementerio junto a la iglesia del pueblo.

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