domingo, 24 de agosto de 2014

Fernando Piñana de la Fuente, Cartelista de Cine y tiras cómicas en los años 40 y 50





Julia Sáez Angulo

 Paco Baena, especialista en iconografía cinematográfica y autor de varios libros sobre la materia ha adquirido una notable colección de más de medido centenar de carteles de cine del desaparecido pintor Fernando Piñana de la Fuente (Barcelona, 1911 – Fuengirola, Málaga, 1975), que guardaba su hija Gemma en París. El coleccionista piensa escribir un libro sobre el artista catalán y hacer una exposición con los carteles.

Gema Piñana Alfonso




“Mi padre llegó a pintar varios centenares de carteles publicitarios de películas de cine, para todas las grandes distribuidoras de películas en España como la Warner, la Metro Goldwing Mayer, Universal, Columbia, United Artist... ”, explica la hija del artista. “También pintó numerosas fachadas de cine en Barcelona, de las que casi un centenar de fotografías se encuentran en la Filmoteca de Cataluña situada en la Ciudad Condal”, añade. “Su taller lo tenía en el alto del Cine Principal, en el barrio barcelonés de Gracia. También trabajaba en casa.”




Gema Piñana, hija del pintor Fernando Piñana, recuerda que los carteles de cine de su padre eran de gran tamaño, tenían notable éxito y fue un artista cotizado en su tiempo. Empezó en 1932 haciendo decorados para películas. La primera que hizo fue Viva la vida, producida en la Ciudad Condal por Orphea Films. Se le considera el pionero de los decorados de películas sonoras en España, porque Viva la vida fue la primera sonora en España. También hizo los decorados de Sierra de Ronda, producida e interpretada por el marqués de Portago, padre del célebre automovilista español. Esta última película la dirigió Florián Rey. Otro éxito lo obtuvo con la película L´esposa anónima, el 17 de mayo de 1939.

En su carrera artística, Fernando Piñana, pintor, dibujante, cartelista, muralista, arquitecto de interiores y decorador de hoteles, también efectuó decorados para los espectáculos de danza de los bailarines José Greco y de Pilar López. Igualmente trabajó junto al pintor vallisoletano José Capuletti. Hizo murales para el camping del Club Polinesie en Rosas y para la base americana situada entre Rosas y Cadaqués, durante los años 50. Como ilustrador trabajó para el diario barcelonés La Prensa, donde llevó a cabo diferentes murales alusivos a las distintas secciones del periódico: cine, deportes, política, local, etc, así como bandas cómicas o de historietas para la última página del diario, de las que Piñana era también guionista. Su hija conserva buena parte de los originales de estas viñetas, que desea poner en venta.  Fernando Piñana pintó un mural de un Cristo entre ángeles para el despacho de Antonio Sánchez Gómez, el que fuera fundador y director de la revista Hola, que dirigió anteriormente el periódico La Prensa de Barcelona.




Fachadas de cine espectaculares

           Xavier Mas, buen conocedor del mundo del cartelismo cinematográfico, ha estudiado a fondo el concepto y estilo de los realizados por Piñana. El artista Fernando Piñana era un dibujante excelente que llevó a cabo carteles y fachadas espectaculares, sobre todo en el Cine Capitol de Barcelona, al que llamaban Can Pistoles, esto es Casa de las Pistolas, porque en los años 50 allí hacían furor con las películas de tiros.

 Antoni Clavé también empezó su carrera pictórica como muralista en Barcelona, si bien, al igual que Fernando Piñana lo dejó en pro de la pintura de caballete. En 1938 Fernando Piñana pintó, “por encargo” del director de la cárcel Modelo, el retrato del político Buenaventura Durruti, el dirigente anarquista catalán, nacido en León y que había fallecido recientemente. Ese retrato le trajo ciertas complicaciones al pintor después de la guerra, como lo señala  Manuel Tarín Iglesias –recientemente fallecido-  director del periódico La Prensa en los años 50. El ilustre periodista catalán cita al pintor Piñana en sus memorias Los años rojos, libro publicado por Planeta en 1985. Ambos coincidieron en la cárcel Modelo de Barcelona durante la guerra civil de 1936. Gema Piñana conserva el Autorretrato (1941) del pintor en acuarela, así como otros retratos suyos en dibujo.

          Con Felipe Sagués de productor, Fernando Piñana también realizó películas de 9 ½  como director, actor y guionista; cuatro de ellas se conservan en la Filmoteca de Cataluña. Entre los títulos conocidos Baile de disfraces (1949); Marte no es un dios(1950) e Inspiración. Con todas ellas obtuvo diversos premios internacionales.

             “Mi padre era un hombre tranquilo, bohemio y nocturno. En Fuengirola se acostaba de madrugada. Un artista versátil en temas, técnicas, materiales y soportes. Lo mismo hacía un mural, un dibujo, un cartel o dirigía una película en la que a su vez era actor y director”,  recuerda Gema. “Era muy rápido dibujando. Según María Haidée, esposa de Manuel Tarín Iglesias, era capaz de pintar un cartel en una sola tarde y, cuando no lo terminaba, podía quedarse sin hacer tranquilamente. Era un dibujante zurdo y escritor ambidiestro.”

El Kremlin, dibujado por Piñana


 Bandas de historietas dibujadas

           “Mi padre dibujaba igualmente las tiras ilustradas, junto a los guiones, para las contraportadas de La Prensa, donde trabajaba su amigo el periodista Manuel Tarín Iglesias en Barcelona. También hizo un gran mural en la gran sala de prensa del periódico y otras varias con motivos alusivos a las distintas secciones: Política, Tribunales, Cultura, Deporte... La familia Tarín conserva varias obras de mi padre en Barcelona”, explica su hija. Piñana obtuvo el primer premio en el concurso de bases USA mejor decoradas en Europa.

        Fernando Piñana hizo pinturas o murales para interiores de hoteles, campings, discotecas, cines, restaurantes, iglesias, etc.  Entre otros, figuran el camping del Club La Polinesie (1956) en  Cala Montjoit. Rosas; la base americana de la serranía del Paní (1957) entre Rosa y Cadaqués (Gerona); la capilla del Sagrado Corazón y el Hotel Cid de Fuengirola; el Hotel Las Palmeras de Málaga; restaurantes como La Langosta, Los Boliches  y el mesón de José Luis en Málaga; el Hotel Las Pirámides; el Hotel Mare Nostrum; el Cine Varietés de Fuengirola...

            “Solía hacer grandes murales en paneles de tabla o lienzo, con el deseo de que sus obras permaneciesen en caso de reforma o derribo de los edificios. Pintar sobre el muro lo consideraba arriesgado para el futuro de sus trabajos”, explica su hija.


       En el libro Els cinemes de Barcelona”, Joan Munsó Cabús escribe: “Fernando Piñana era un gran artista, un dibujante bohemio y además genial. Dio al cine de Barcelona una gran relevancia por sus célebres fachadas publicitarias. Con su trazo fino y sugerente, de infinita elegancia, Piñana, que trabajaba con la facilidad de quien transita por la vida con una alegría que cree inmarchitable, fue digno continuador de la obra que iniciara otro artista genial: Antoni Clavé”. Fernando Piñana vino a ser el relevo de Clavé en el ámbito de los murales.


Autorretrato de Fernando Piñana en comic



       Fernando Piñana se relacionó siempre con sus colegas pintores como Santasusana en Barcelona o con el joven belga Georges van Hove -que firmaba sus cuadros como George Evonhav-, a quien conoció en la Costa Brava y con el que sostuvo una relación de padre e hijo hasta su muerte. Igualmente con el célebre pintor vallisoletano José Capuletti, que se casó con una bailarina de ballet.



   Los cuadros y dibujos de Piñana aparecen periódicamente en subastas de pintura. En Cataluña, se han subastado algunos dibujos suyos y, recientemente en las subastas de Internet:  Hola qué tal, se puso a la venta pública un mural de Marinas sobre lienzo de 600 x 106 cm. en oro y policromía, con un motivo de marinas, y otro, un mural panel, de 385 cm. x 85 cm., también en oro y policromía, cuyo motivo es Tajo de Ronda y bandoleros”. Ambos murales están firmados por Fernando Piñana y datados en 1965.

La bella ciudad andaluza de Ronda fascinó al pintor, que la representó frecuentemente en sus cuadros, así como sus tipos pintorescos bailando flamenco. Buena parte de estas obras fueron adquiridas por coleccionistas extranjeros, entre ellos: Helmut Albietz en Fuengirola; la familia Matswägeus, que le compró una treintena de obras; Carlos Wadner, de Gottemburgo (Suecia) o los van Hove de Bélgica, que cuentan con diversas obras de Fernando Piñana. Los Hermanos Fernández Sáenz de Tejada fueron también otros coleccionistas de obras del pintor barcelonés; las adquirieron durante la estancia del artista en Fuengirola, localidad a la que se retiró a vivir en los años 60.

1 comentario:

Carole Broom dijo...

cuando vivia en Los Boliches, Fuengirola, mes suegros me compro la casa de Fernando Piñana El me regalo un juego de litografias.
tengo 2 cajas de pinturas de el. me gustaria que su hija Gema me contacta