sábado, 10 de enero de 2015

“La puta enamorada” de Chema Cardeña, en el Teatro Fernán Gómez de Madrid






Julia Sáez-Angulo

         Dentro del ciclo Pintores a escena, el Teatro Fernán Goméz ha estrenado la obra La puta enamorada de Chema Cardeña, representada en “tres jornadas y un epílogo”.

         La Calderona María de Calderón (Madrid 1611-Guadalajara 1646), cómica, amante del rey, Diego Velázquez y el criado de la primea son los tres personajes que dan vida a la historia de un cuadro de la célebre cómica, que ha de ser pintado por el retratista de Corte, a instancias del monarca.

         El decorado recrea el espacio pintado por Velázquez en el cuadro La Venus del espejo, que se encuentra en la national Gallery de Londres. Un desnudo de espaldas con cortinaje rojo y espejo.

         Los actores: Eva Madrid, Federico Aguado y Javier Collado. Una interpretación convincente en un ritmo bien llevado, que conduce a la aparición de un cuadro velazqueño. Una historia con ciertas licencias ahistóricas, que pretenden ambientar el encargo, que genera emociones y pasiones. Hasta se insinúa una relación del pintor con la reina y una acusación de alumbrado a Velázquez. Un fallo quizás más notorio, el criado encuentra una carta, la lee y denuncia. Generalmente los criados de los siglos de Oro -XVI y XVII- no sabían leer.





         “Historia de un cuadro”, con texto y dirección de Alfonso Zurro es otra de las obras, que del 3 al 15 de febrero se estrenarán en el Teatro Fernán González de Madrid, dentro del ciclo Pintores a Escena. Igualmente será interpretado por tres autores: Roberto Quintana, José Manuel Seda y Manolo Caro.

         El Teatro Fernán Gómez, dentro del Centro Cultural de la Villa, tiene también en cartel teatral la obra “A vueltas con la vida” de Juan Luis Iborra y Antonio Albert, interpretado por Beatriz Carvajal.


        

        


        

        


“Mujeres Nobel de la Paz”, libro escrito por Lydia Escribano en Nowtilus







Julia Sáez-Angulo

         Creadora de vida y madre, la mujer está llamada a buscar la paz para estabilidad y conservación de la especie humana. Mujeres Nobel de la Paz es el libro escrito por Lydia Escribano, publicado por la editorial Nowtilus.

         Se trata de un total de quince semblanzas de quince artífices de una convivencia más humana, democrática y justa. Quince maneras diferentes de enfocar y actuar la vida para hacerla mejor a los hombres. Un libro por tanto lleno de información y sugerencias.

         La necesidad de dar visibilidad y resonancia a las mujeres, sistemáticamente sepultadas en la historia, hace que este libro sea digno de interés y aplauso. Jody Williams, premio Nobel de la Paz, 1997, lleva a cabo el prólogo del libro.


Teresa de Calcuta

         Los nombres de las quince mujeres Nobel de la Paz seleccionadas en el libro de Lydia Escribano son: Berta von Suttner (1905), James Adams (1931), Emily Green Balch (1946), Betty Williams (1973), Mairead Corrigan 81976), Madre Teresa de Calcuto (1979), Alba Myrdal (1982), Aung San Sou Kyi (1991), Rigoberta Menchú (1992), Jody Williams (1997), Shirin Ebadi (2003), Wangari Muta Maathai (2004), Ellen Johnson Sirleaf (2011),  Leymah Gohwce (2011) y Tawakkol Karfman (2011).

         Es mucho lo que una mujer aporta y puede aportar en la vida y en la sociedad, es cuestión de estar atentos. La mujer ha dejado improntas en el siglo XX y el XXI está llamada a grandes logros. Démosles la visibilidad que requieren y necesitan.



        

        


Yo no soy Charlie Hebdo que practica la “mofa y el escarnio” ni los yihadistas que asesinan




L.M.A.

         Yo no soy Charlie Hebdo que practica sistemáticamente la “mofa y el escarnio” de los creyentes, ni los yihadistas que matan y se toman la “justicia” por su mano. Esto lo piensan muchos ciudadanos y no es cuestión de simplificar las cosas soltando mantras y recomendaciones desde los foros políticos o mediáticos. La diversidad tiene que aflorar en este campo.

De los muchos políticos y tertulianos políticamente correctos, apenas alguno se atrevió a llamar la atención al punto de partida. Sólo escuché a la ex ministra María Antonia Trujillo, en Telemadrid, hacer una llamada a la prudencia y contención en la sátira burlesca y despiadada contra las creencias de los ciudadanos. Las situaciones tienen muchos matices que deben aflorar.

Dejémonos de mantras infantiles y ambiguos que se imponen para que los ciudadanos gregarios los sigan sin más y obedezcan callados y sin matices. A veces producen nauseas por falta de compromiso. Lo políticamente correcto hace estragos y produce vómitos. 

La vida es el primer derecho, porque de él dependen todos los demás. Dicho esto no quiere decir que con el lápiz no se pueda herir en profundidad a la sensibilidad y las creencias de muchos ciudadanos. Y esto lo hace Charlie Hebdo de continuo, porque dibujar turbantes, mitras, tiaras, menoras y estrellas de seis puntas para denostarlas les produce un regodeo especial, sin pensar, no ya en las posibles consecuencias dramáticas como las sucedidas, sino simplemente en la herida y dolor que causan a gentes de buena fe. Busquemos donde está la fraternité en cada momento.

Cierto que sólo reaccionan los fanáticos, pero el fanatismo feroz, ultra laico y salvaje de Charlie Hebdo con las creencias es repugnante y digno de repulsa, aunque nunca de muerte. El fanatismo laico puede ser también insufrible.

Los dibujos de Charlie Hebdo han sido en muchos casos pornografía moral y difamaciones, que ha merecido la condena de los tribunales. Lamentablemente no todos os ciudadanos tienen paciencia, medios y disponibilidad para acudir a ellos y reclamar una compensación por daños morales infligidos. Los fanáticos actúan con la muerte; los ciudadanos de a pié con lamento y resignación ante esa agresión moral sistemática y dejación de la autoridad que no entra en detalles.

La libertad de expresión cuenta con distintos medios de actuación, según la posición de los ciudadanos.

Le Carnard Enchainé, otro periódico satírico francés, pero menos bestia que Charlie Hebdo, se mofaba sucesivamente en su día de Balduino y Fabiola, reyes de los belgas hasta la irrisión. Cuando Balduino murió, una prostituta y algunos enfermos de sida acudieron a su funeral, porque aquellos los habían visitado y cuidado durante tardes y noches en la más estricta privacidad, cuando  los propios familiares de los enfermos les habían dado de lado. Al saberse esto, Le Canard Enchaine pidió perdón. Todo un gesto.

Hay que leer Ideas y Creencias, el célebre libro de Ortega y Gasset ,sobre la importancia de unas y otras. O la recomendación del dicho italiano: “No juegues con lo sagrado, sino con los soldaditos de plomo”.

No es lo mismo informar que caricaturizar; no es lo mismo caricaturizar que burlarse con mofa y escarnio de lo más querido por los hombres. No difamemos diciendo que estas muertes son cosas de religión. A los cristianos se les recomienda que, en vez de matar, pongan la otra mejilla, pero no que den la espalda a los hechos, pues, como señalaba el filosofo Spizoza: “Dios nos ha dado la inteligencia para que la utilicemos”.

Francia no había tenido un atentado como este desde hacía 40 años; más que atentado ha sido una ejecución deleznable. Como país de peso y corazón de Europa, el suceso ha afectado más que en otros países periféricos donde suceden estas acciones terroristas similares, verbi gratia en España.

En Francia, la oposición de Sarkozy tuvo la bonhomía de sumarse de inmediato a la postura del Gobierno de Holande ante los hechos, algo que no sucedió en España cuando el  11 M. Todo depende del color  que gobierne y cual sea la oposición. En Francia tiene muy claro un principio que en España no se respeta: Primero enterrar a los muertos y después parlamentar hasta el fin. En Francia el presidente grita Vive la France, aquí los políticos no repiten el mismo deseo.

Hay mucho que aprender en España sobre los buenos modales democráticos y patrióticos. Hay mucho que analizar en el sangriento asesinato de los dibujantes, terroristas y rehenes de Charlie Hebdo  y no lanzar mantras fáciles para que los ciudadanos los sigan sin más como corderos.





         

jueves, 8 de enero de 2015

Pilar Carpio y “Los Gatos en el Jardín Botánico de Valencia”




Pilar Carpio


L.M.A.

         La artista valenciana residente en Madrid, Pilar Carpio y un grupo de artistas –pintores y dibujantes- y poetas, han llevado a cabo una exposición de pinturas y dibujos bajo el título “Los Gatos en el Jardín Botánico de Valencia”. La muestra fue todo un reconocimiento a a los felinos domésticos y un éxito por cuanto se vendieron prácticamente todas las obras, poniendo de manifiesto la simpatía del público por los gatos.

         Todo lo recaudado en la exposición fue para el mantenimiento y gastos veterinarios de la colonia felina del Botánico valenciano. Pilar Carpio ha coordinado la muestra  y el evento.

         Los artistas participantes fueron Miquel Navarro, Espinosa Carpio (ceramista), Francisca Lita,  Susan Nash, Carmen Nieto, Antonio Alvarado, Carmen Raga y otras.

         Los poetas participantes fueron Julia Sáez-Angulo, María Montes, José Ángel García y Amador Palacios. En el pequeño concierto inaugural, la música de presentación fue de Yasmina Muller, soprano, y José Manuel Giordano, pianista.



         Valencia, al igual que Roma, Madrid y algunas otras ciudades tienen lugares para acoger, alimentar y cuidar a los gatos callejeros, esos animales independientes y orgullosos que resulta profilácticos para los lugares como sótanos y hospitales, si bien necesitan una supervisión y cuidado periódico.

         La exposición fue muy celebrada por al ciudad del Turia.

El poema de Julia Sáez-Angulo dice así:

Venerad a los gatos,
Son dioses del antiguo Egipto.

Nunca serán domésticos serviles,
Erguidos y dignos, dominan el espacio
Y vigilan felinos las entradas.

Roma y Valencia, ciudades sabias,
les dedican recintos sacros
consagradas vestales y arúspices mirados.

Venerad a los gatos,
Son dioses del antiguo Egipto.